Las duras resacas del Arsenal

Joel Campbell | Fotografía: Arsenal FC

Joel Campbell | Fotografía: Arsenal FC

Falló el Leicester en Anfield y el liderazgo quedaba durante unas horas sobre el tejado del Arsenal. Si los gunners vencían en St. Mary's al Southampton de Ronald Koeman serían los nuevos líderes de la Premier League. Aunque es conocido el vértigo que le da esta posición al Arsenal en los últimos años, parecía que no había motivos esta vez para desconfiar de los de Arsène Wenger, más aún después de derrotar por 2-1 el pasado lunes al Manchester City. Otra vez se demostró que sí, sigue habiendo motivos para desconfiar del Arsenal. 

Siendo verdad que la plantilla de esta temporada es la que está mejor construida para intentar el asalto a un título desde que los Invencibles lograran la última en la temporada 2003/04, parece que el equipo no quiere dar el paso de asumir su favoritismo y situarse en primera posición, prefiriendo esperar agazapado sobreviviendo hasta los meses de abril y mayo. Históricamente, a los londinenses les ha ido bien lejos de la pole position (cinco de sus últimas seis ligas llegaron tras acabar segundo la primera vuelta), y no es descartable que ésta sea la estrategia a seguir este curso. 

Lo que no entraba en ningún guion era que el Southampton hurgara e hiciera tanto daño a un equipo que permanentemente se encuentra en construcción o azotado por las lesiones. El gol de Martina que abrió el marcador no puede ser achacado a nadie, fue un gesto de genialidad aislado con el que el holandés nacido en Curaçao se presentó en sociedad en Inglaterra. El último partido fue Touré, dueño de un currículum más que demostrado, el que con un zapatazo puso el nudo en la garganta a los gunners con un gol en la recta final; en esta ocasión le tocó el turno a Martina, al que le cayó un balón franco en la zona de tres cuartos y lo empalmó como nunca antes. Con un efecto de fuera hacia dentro imposible de calibrar para Cech y una violencia inusitada, Giroud tuvo que mirar incrédulo hacia su derecha para ver quién había sido el autor de semejante salvajada. 

Iniciada la sorpresa, el Southampton no quiso levantar el pie del acelerador, necesitado como estaba de una victoria que le devolviera sensaciones más que puntos, y siguió buscando debilidades en la defensa del Arsenal. Long se batió en todo momento a Koscielny, con el que tuvo uno de los duelos más intensos de lo que va de Premier entre un delantero y un central, con el irlandés como triunfador. Dos de los cuatro goles del Southampton llevaron su rúbrica; y el otro se lo apuntó el capitán Fonte, con un remate de cabeza a escasos centímetros de la línea de gol llegando como una locomotora. Responsable de ese tanto fue Chamberlain, cada vez menos revulsivo, que abandonó su marca antes de tiempo dejando vulnerables a sus compañeros. Ox ya no vive sólo a la sombra de Alexis, sino también de un Campbell cada vez más centrado.

Fueron cuatro pero pudieron ser seis si el árbitro no hubiera anulado sendos goles a Long tras falta previa a Mertesacker (el delantero lamentó más que no valiera por el hecho de haber batido a Cech entre las piernas sin apenas ángulo) y a Virgil en una jugada a balón parado en la que el central partió en fuera de juego y terminó arrollando al portero gunner, dejándolo seco durante unos minutos. Las ráfagas del Southampton fueron constantes, aunque su fútbol luce menos que en las últimas temporadas. 

Siendo dolorosa y contundente, la resaca navideña del Arsenal puede no ser determinante. Manchester City (tercero) y Leicester (líder) se enfrentan entre sí en la jornada del 28 de diciembre y con una adecuada rotación del once las opciones pueden seguir vivas hasta el final. Los gunners están siguiendo una hoja de ruta distinta a la de los últimos años: ni la habitual plaga de lesiones ha afectado al rendimiento ni ha asumido la delantera tan claramente como hace dos cursos, cuando se desfondó a partir del mes de enero sin remedio. Queda por ver si el Southampton ha supuesto una piedra inesperada en el camino o si Ronald Koeman ha dinamitado esta tercera vía.