La cultura de la derrota (XXXVII): Pese a todo, una sonrisa

Austin termina la temporada con 18 goles en su cuenta (Fotografía: QPR FC)

Austin termina la temporada con 18 goles en su cuenta (Fotografía: QPR FC)

(Nota: 'La cultura de la derrota' tiene 37 entregas debido al aplazamiento en su día del Leicester-Chelsea. Cuando el partido se disputó, los foxes ya habían abandonado el último lugar de la clasificación)

Charlie Austin es la única persona con motivos para sonreír dentro del QPR. La última semana del club en la Premier League fue un trámite incómodo, más bien doloroso, que sobraba en el calendario después de que la última semana los jugadores se despidieran de Loftus Road con el consuelo de regalar una victoria a su afición. Viajar a Leicester para enfrentarse precisamente a un rival que sí consiguió huir de la quema con un rendimiento sobresaliente en los últimos meses parecía una broma pesada que a nadie apetecía.

El vestuario ha terminado profundamente dividido, con unos haciendo mentalmente las maletas para huir de Londres cuanto antes, unos pocos dando la cara para cubrir el expediente y todos pensando en su inminente futuro. Chris Ramsey, el entrenador que no tuvo margen de maniobra con una plantilla diseñada por Harry Redknapp, ya sabe que será el encargado de liderar el nuevo proyecto de los R's, un nuevo ciclo con destino incierto, pero en el que tanto él como el director deportivo Les Ferdinand tendrán mucho que decir. En ese futuro del QPR en la Championship parece imposible que esté Austin, el único capaz de salir del King Power con un semblante agradable después de haber caído derrotado por 5-1. 

Austin juega desde hace unas semanas con una etiqueta de veinte millones de libras colgando de él. Es el precio que la directiva del QPR ha fijado por uno de los delanteros más prolíficos de la temporada en la Premier League, el único que ha mostrado nivel digno de semejante competición en los últimos diez meses. Recalar en un equipo con mayor renombre -y probablemente con mejor ambiente interno- es motivo suficiente para sonreír, pero el momento dulce de Austin va mucho más allá. 

La dureza de esta temporada ha tenido finalmente recompensa no sólo en forma de un traspaso que aún no se sabe cuándo se producirá, sino también desde los despachos de la FA. Roy Hodgson hará debutar al delantero con la selección inglesa en las próximas semanas, lo que contribuirá a aumentar aún más su caché, y después de guardar las botas hasta dentro de un mes contraerá matrimonio. La vida de Charlie Austin está atravesando uno de sus mejores momentos, y por ello sonrió y celebró su último gol por ahora en la Premier League. Daba igual que ese tanto supusiera el momentáneo 4-1 o que no pudiera evitar que el QPR fuera último al terminar la temporada, él sonrió a la grada y lo celebró puño en alto. Dentro del naufragio generalizado de su equipo, Austin ha sido la única noticia positiva.

El ambiente alicaído del QPR contrasta con el que se vive en el Leicester. Nigel Pearson ha comandado a un grupo humano que tuvo que acostumbrarse a ser el vagón de cola durante demasiado tiempo, y consiguió que su ánimo no decayera en ningún momento. Como recompensa, sus jugadores le han ayudado a firmar una de las grandes remontadas en la lucha por la permanencia que se recuerdan en Inglaterra, e inevitablemente pasará a estar considerado como uno de los técnicos milagro de la competición, categoría en la que querría asentarse Chris Ramsey a partir del año próximo con un QPR que necesita una profunda reconstrucción. 

Con el murmullo de las gradas aún presentes, el verano ya ha comenzado para el entrenador de los hoops. Por delante tendrá cinco semanas para limpiar la cesta de huevos podridos y comenzar a generar una cultura propia en la que el esfuerzo prime más que los salarios. Esta titánica tarea tendrá que comenzarla sin la sonrisa del club, pues Charlie Austin ya cuenta las horas para conocer con qué camiseta seguirá destrozando las redes rivales la próxima temporada.