La cultura de la derrota (XXXVI): La hora del adiós

Fer culminó una remontada sin utilidad ante el Newcastle (Fotografía: QPR FC)

Fer culminó una remontada sin utilidad ante el Newcastle (Fotografía: QPR FC)

El QPR se ha convertido en un equipo ascensor, sin estabilidad para mantenerse en la Premier League pero con el músculo suficiente para no ser carne de Championship de forma permanente. La próxima temporada, el club dirigido por el magnate malasio Tony Fernandes tendrá que reconfigurarse en muchos ámbitos si quiere retornar cuanto antes a la primera división, aunque el futuro es poco halagüeño, con una multa de más de 50 millones de euros por incumplir el Juego LImpio Financiero pendiente y una plantilla que, sólo en salarios, supone más dinero que las de Atlético o Dortmund. El descalabro ha sido total en Londres, tanto deportiva como financieramente, y el set en contra que infligió el Manchester City la semana pasada reunió todas las cualidades negativas de un equipo roto por dentro.

Llegó el último partido del año para la sufrida afición de Loftus Road, para la que ya terminó el calvario, y ante el Newcastle apareció un equipo cogido con alfileres. Chris Ramsey se hizo cargo del barco a la deriva justo después de que Harry Redknapp abandonara al terminar el mercado de fichajes. Sin posibilidad de reforzarla a su gusto, Ramsey ha visto cómo en el vestuario se mezclaban veteranos con un alto sentido de la dignidad, figuras mediáticas más pendientes de su propio futuro que de lo que sucedía sobre el campo y jugadores para los que la cultura del esfuerzo es pura ciencia-ficción. Para decir adiós al aficionado, apareció la vieja guardia que supo dar la cara en todo momento y un puñado de jóvenes que tendrán que ser el pilar maestro sobre el que se sostenga el futuro proyecto de los R's, que obligatoriamente tendrá que ser lo opuesto al actual. 

Entre los pretorianos titulares se encontraban Clint Hill, capitán y referente moral con alto sentido de la autocrítica; Joey Barton, cuyo carácter pendenciero ocultó siempre un futbolista más que interesante; o Robert Green, cuyo buen rendimiento en la portería parece tenerle asegurado un futuro en un gran equipo de Inglaterra la próxima temporada. Hill lamentó durante la semana que los jugadores nunca debieron dejar que se contagiara de unos a otros el negativismo, Barton clamó contra la cantidad de "huevos malos" que había en la cesta del QPR esta temporada y Green se despidió antes de tiempo de su afición, víctima de un rodillazo fortuito en la sien del propio Barton a la media hora de partido que lo dejó noqueado, aunque consciente para sentir el calor de Loftus Road mientras Alex McCarthy tomaba su relevo. No es manera de decir adiós, pero al menos fue más digna que la de muchos de sus compañeros, directamente desaparecidos de la convocatoria. 

Cuando Green se marchó, el Newcastle ya se había puesto por delante en el marcador gracias a una elegante finalización de Emmanuel Rivière. La situación de los magpies tampoco es para tirar cohetes, jugándose la permanencia a última hora después de muchos vaivenes. El espectáculo brillaba por su ausencia, con un bando nervioso y el otro deprimido y planteándose su porvenir. Chris Ramsey, viendo la situación, agotó los cambios en el descanso, como si de un partido de pretemporada se tratara, dando carrete a Reece Grego-Cox, una de esas figuras forjadas en la cantera hoop que tendrá que asumir galones antes de tiempo. 

No se pudo ver excesivos gestos de Grego-Cox, pero al QPR se le apreciaron los arrestos necesarios para dar la vuelta al marcador y ofrecer una inocua alegría a su gente. Matt Phillips y Leroy Fer incidieron en las debilidades de la defensa del Newcastle, sirviendo en bandeja tres puntos que permiten a los londinenses seguir teniendo la esperanza de irse a la Championship sin el deshonor de ser el último clasificado, algo que se decidirá en la última jornada al estar igualados a puntos con el Burnley.

Quedan sólo siete días para terminar la Premier League 2014/15, pero la Championship 2015/16 ya está en marcha en las oficinas del QPR. La lista de bajas se presume extensa (Taarabt, Traoré, Isla, Vargas, etc.), se intentará hacer caja con los jugadores que hayan mantenido un cartel aceptable (Austin, Fer, Caulker), y los jóvenes tendrán que tomar las riendas ante la cuesta abajo de los viejos roqueros. El agente de Barton ha intentado colocar a su representado nuevamente en el Marsella y Chris Ramsey se posiciona públicamente como el entrenador ideal para la próxima temporada, reclamando ese poder en la creación de la plantilla que no ha tenido este año. Después de años de dispendios sin un criterio claro, es hora de que Tony Fernandes aprenda a ajustarse el cinturón para tener un club estable, o terminará siendo él el que tenga que decir adiós.