La cultura de la derrota (XXXV): Un respiro para Westwood

Carlos Sánchez felicita a Ashley Westwood | Fotografía: Aston Villa FC

Carlos Sánchez felicita a Ashley Westwood | Fotografía: Aston Villa FC

Ashley Westwood es uno de los jugadores que más ha sufrido durante la última temporada en el Aston Villa. El centrocampista, contratado en 2012 procedente del Crewe Alexandra, fue considerado como uno de los jugadores jóvenes a tener controlado de cara al futuro. El club de Birmingham se adelantó en su momento a otros equipos de la Premier League como el Swansea para asegurarse sus servicios por dos millones de libras, una ganga para tener el futuro asegurado en la zona ancha. 

Con el paso de los años, la trayectoria de Westwood ha seguido la misma línea que la del equipo, primero estancado y después en declive. La línea de centrocampistas no ha generado fútbol desde el mes de agosto salvo muy contadas excepciones, y la presencia de Westwood en el once titular, como la de la gran mayoría de sus compañeros, respondía al escaso recorrido que tenía la plantilla villan. Westwood ha sufrido en sus propias carnes goleadas, ha cometido pérdidas de balón en zonas comprometidas y ha recibido su ración de abucheos en Villa Park, pero lo que más le dolía al de Nantwich era llegar a casa y ver junto al mayor de sus hijos Match of the Day, el legendario programa resumen de la jornada de la BBC. Al pequeño Frankie le empieza a llegar la afición por el fútbol, pero esta temporada lo único que veía al terminar el fin de semana en su televisor era a su padre perdiendo partidos, caminando cabizbajo hacia los vestuarios mientras repasaba en su mente las jornadas pendientes hasta terminar consumándose el descenso del Aston Villa. 

Esta última jornada ha supuesto un breve respiro para el calvario particular de Westwood, autor de los dos goles en la enésima claudicación del Villa ante los suyos. Los de Birmingham cayeron 2-4 ante el Southampton, las protestas en el minuto 74 volvieron a hacerse notar y Eric Black poco a poco va dando cancha a los jóvenes de la cantera (con delicadeza, eso sí, dado el tóxico ambiente que se respira en el vestuario). Dentro de esa dolorosa rutina, Westwood se incorporó al ataque en el tiempo añadido de la primera mitad para batir por primera vez a Forster. Ni siquiera fue un gol psicológico, pues los saints ya vencían por 0-2 en ese momento, pero los niveles de confianza del dorsal 15 del Villa creció notablemente. 

El Southampton volvió a ampliar su ventaja en la segunda mitad, y de nuevo apareció Westwood desde atrás para sumar su segundo gol de la tarde en un registro que apenas se había visto entre el escaso bagaje táctico que ha aportado el Aston Villa durante la temporada. Para no romper los hábitos, Mané hurgó un poco más en la herida local con un tanto en el cuarto minuto del tiempo añadido, dejando en los registros cuatro goles mal en el debe de Guzan, quien parece no levantar cabeza. Como mal menor, cuando en casa de los Westwood se encendió la televisión para ver el resumen de la jornada, Frankie pudo ver a su padre marcando goles en la Premier League. Man of the Match fue por una vez un trago menos duro de digerir para el orgullo herido de un futbolista que se despedirá del fútbol de élite salvo traspaso veraniego. 

El futuro de Westwood está en el aire, así como el de toda la plantilla del Aston Villa. Los salarios serán reducidos drásticamente -salvo en el caso del exbarcelonista Adama, que tiene una cláusula que lo impide- y habrá numerosos despidos en la institución. Mervyn King y David Bernstein, llegados en esta misma primavera para ser los hombres de apoyo de Steve Hollis, han abandonado el club a las pocas semanas de llegar, según explica el Birmingham Mail por filtrarse un correo electrónico en el que ambos criticaban la actitud del propietario Randy Lerner. A Mervyn King se le considera uno de los hombres milagro de la economía inglesa después de haber sido gobernador del Banco de Inglaterra, pero enderezar el Aston Villa le ha resultado imposible durante su breve estancia en Bodymoor Heath. 

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