La cultura de la derrota (XXXIII): El concierto de Drake

Idrissa Gana, durante el partido ante el Bournemouth | Fotografía: Aston Villa FC

Idrissa Gana, durante el partido ante el Bournemouth | Fotografía: Aston Villa FC

En el partido de la última jornada entre el Aston Villa y el Chelsea, en el que la afición clamó una vez más contra los desmanes de directiva y jugadores, hubo una ausencia que en principio pasó inadvertida por su naturaleza lógica. Gabby Agbonlahor, que en ningún momento de la temporada ha demostrado estar en una forma física adecuada para afrontar partidos de tanta exigencia como los de la Premier League, no estaba en la primera alineación de Eric Black, pero el motivo no fue puramente deportivo, pues a Gabby, que justo en estos días ha cumplido una década como miembro de pleno derecho de la primera plantilla del Villa, se le ha abierto una investigación interna dentro del club, todo por una historia sucedida durante el último parón internacional que ha coleado desde entonces: un concierto de Drake

Acudir a Dubai para presenciar un concierto de un rapero puede parecer excéntrico e incluso cuestionable desde el punto de vista ético teniendo en cuenta que el Aston Villa se encuentra en una situación deportiva e institucional muy delicada en la que los abonados se muestran razonablemente irascibles. A pesar de ello, y mientras en Bodymoor Heath se ultimaban los flecos para liberar del suplicio de las últimas semanas a Rémi Garde, el capitán Micah Richards y el propio Agbonlahor se fueron junto a otros dos jugadores -Dwight Gayle y Frazier Campbell, del Crystal Palace- hasta el golfo Pérsico para ver el espectáculo del rapero canadiense. 

Richards entró en combustión cuando un aficionado lo etiquetó en una de las imágenes en una red social. "No me etiquetes en tus estúpidas fotos, payaso. Perdónanos por tomarnos unos pocos días después de una dura temporada", fueron las palabras del capitán villan. Mientras la ira consumía al central durante sus merecidos días de desconexión, Agbonlahor aparecía en los tabloides británicos fumando en una shisha. Con Garde de vuelta en Francia, éste fue el regalo de bienvenida para Eric Black, que apartó mientras dure la investigación al delantero, considerado un símbolo del club. 

El parón internacional quedó atrás y regresó la dura realidad para el Aston Villa. El Chelsea pasó por Birmingham como por una sesión de entrenamiento veraniega en sus instalaciones de Cobham y el siguiente en pasar por Villa Park era el Bournemouth. No era un mal momento para conseguir de nuevo la victoria -sumaban siete derrotas consecutivas hasta el momento-, teniendo en cuenta que los cherries son un equipo en teoría de su liga y en la primera vuelta, concretamente en el inicio de la temporada, ya consiguieron la victoria frente a ellos en su propio estadio. 

La situación ha cambiado muchísimo respecto a aquellos inocentes días de agosto, cuando aún se recordaba con orgullo el hecho de haber llegado a la final de la FA Cup 2015. Hoy no queda más que un equipo sin alma sobre el verde de Villa Park, e incluso el modesto equipo de Eddie Howe supo pescar en esas aguas turbulentas para llevarse -como tantos otros- tres puntos de las Midlands. Guzan, Gana y Ayew son los únicos que intentan mantener la dignidad en estas últimas fechas, pero al portero se le multiplican los errores de bulto, mientras al senegalés y al ghanés los empieza a dominar la ira y es fácil verlos encarándose con cualquier jugador que se les cruce por el camino. Ayew consiguió reencontrarse con el gol, pero como de costumbre fue inútil. El Bournemouth  ya tenía una ventaja consolidada de dos goles y el 1-2 final no es más que un nuevo clavo en el ataúd que guiará al Aston Villa al Championship. 

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