La cultura de la derrota (XXXI): Tiempos de cambio

André Green y Rémi Garde en el Liberty | Fotografía: Aston Villa FC

André Green y Rémi Garde en el Liberty | Fotografía: Aston Villa FC

Los movimientos que venían desarrollándose en los despachos del Aston Villa desde que comenzó el año eran temblores que comenzaban a anunciar lo que se venía encima. Durante la última semana comenzó por fin el terremoto que debe remover los cimientos de la institución, anquilosada durante el último lustro y en una espiral decadente de la que nadie parece saber cómo salir. El anuncio de Steve Hollis como nuevo presidente del club y la más reciente llegada de Brian Little, leyenda villan en décadas anteriores, como asesor han terminado cobrándose la salida de Henrik Almstadt y Tom Fox, las dos cabezas visibles de la directiva para la afición. 

Almstadt ocupaba el cargo de director deportivo. Había ejercido la misma labor en el Arsenal, y ésa fue siempre su gran carta de presentación mientras que mercado tras mercado la plantilla del Aston Villa veía cómo se marchaban sus mejores jugadores y llegaban otros menos cualificados. La ausencia de nombres lustrosos suele justificarse en el fútbol actual a través de la teoría del moneyball, según la cual se contratan a los jugadores necesarios para el proyecto por encima de factores mediáticos o de caché. Al Aston Villa le ha sucedido lo que a tantos otros clubes en toda Europa, en los que malas prácticas negociadoras han sido convenientemente disfrazadas de moneyball para salvar la cara ante el aficionado. Durante el último mercado invernal, Rémi Garde pidió a Debuchy, Mandanda y Rémy para reforzar la plantilla, pero pasaron las semanas y no había ni rastro de los tres internacionales galos en Birmingham. Al técnico le hicieron ver que las dificultades económicas hacían sólo aconsejable el fichaje de Lovre Kalinic, un portero sin perfil internacional que no necesariamente mejoraría a Guzan y a Bunn, y finalmente se llegó al mes de febrero sin ninguna incorporación. 

A Almstadt lo sustituirá Little, profundo conocedor de las raíces del club, que será el encargado de buscar talentos para intentar que el paso por Championship -ya asumido por todos- sea lo menos duro posible. Junto al exdirector deportivo se marcha también Tom Fox, blanco de iras y pancartas de la afición en los últimos partidos celebrados en Villa Park. El nombramiento de Hollis como presidente, junto a su calidad de director ejecutivo suponía en la práctica que el rol de alguno de los dos era meramente decorativo, y así se ha demostrado finalmente. A partir de ahora será Hollis la cabeza visible de la junta directiva, justo por debajo en el organigrama de Randy Lerner, que al otro lado del Atlántico sigue sin ceder la propiedad del club aunque la hemeroteca esté repleta de declaraciones suyas en el pasado en las que aseguraba no tener un problema en dar un paso al costado llegado el momento. 

Con los nuevos nombramientos, poco queda ya en las alturas del Aston Villa que había cuando aterrizó Rémi Garde a finales de 2015, por lo que la figura del entrenador también queda en suspenso sin todos aquellos que respaldaron su contratación. Las promesas incumplidas y la acumulación de derrotas han hecho mella en el ánimo del francés, que en las últimas semanas ha dado la alternativa en el fútbol de élite al joven André Green. El dorsal 30 venía apretando fuerte desde las categorías inferiores y su debut en Premier League le ha llegado con 17 años, siendo el cuarto jugador más joven de la historia del Aston Villa en conseguirlo. 

Green apareció en los últimos minutos del duelo ante el Tottenham y en la reciente visita al Liberty, estadio del Swansea, donde disfrutó de media hora en la que se vio lo que se esperaba, un nivel superior de empeño por hacer las cosas bien respecto al resto de sus compañeros, que siguieron en la tónica mediocre de las últimas jornadas. Si bien se notó que el Swansea actual está muy lejos de Manchester City o Tottenham, esto no se pudo traducir en el marcador. Gestede tuvo ocasiones para anotar y romper la sequía de todo el equipo, pero la noticia volvió a estar en la otra punta del campo. Guzan cometió un error de principiante en una salida y un tímido remate de Fernández entró en la portería villan, vulnerable como pocas en cada centro lateral en las jugadas a balón parado. No hay ánimo de enmienda en unos jugadores a los que Rémi Garde observa con aire melancólico en la banda. Son tiempos de renovación y cambio en el Aston Villa, y observando el organigrama Garde ya es miembro de la vieja guardia a todos los efectos.

Sígueme en Twitter (@Agustin_Galan),  Facebook y Google+

La cultura de la derrota (I): La lista de lo prohibido
La cultura de la derrota (II): Alegría con austeridad
La cultura de la derrota (III): Cuando nadie te ve
La cultura de la derrota (IV): Britannia, territorio Pulis
La cultura de la derrota (V): Construir una identidad
La cultura de la derrota (VI): Un accidente de coche
La cultura de la derrota (VII): La sustitución pendiente
La cultura de la derrota (VIII): Adiós, Dick
La cultura de la derrota (IX): El falso todocampista
La cultura de la derrota (X): Recuerdos de grandeza
La cultura de la derrota (XI): Esperando a Rémi
La cultura de la derrota (XII): Prohibido hablar francés
La cultura de la derrota (XIII): Una temporada sin Amavi
La cultura de la derrota (XIV): La tumba de George Ramsay
La cultura de la derrota (XV): El equipo soñado
La cultura de la derrota (XVI): La vuelta del rebelde
La cultura de la derrota (XVII): Más allá del descenso
La cultura de la derrota (XVIII): La chispa adecuada
La cultura de la derrota (XIX): El sufrimiento de Richards
La cultura de la derrota (XX): Incendios multiplicados
La cultura de la derrota (XXI): Caretas fuera
La cultura de la derrota (XXII): Dos universos
La cultura de la derrota (XXIII): El mejor momento del año
La cultura de la derrota (XXIV): El amargo retorno de Agbonlahor
La cultura de la derrota (XXV): Palabra de veterano
La cultura de la derrota (XXVI): La palabra maldita
La cultura de la derrota (XXVII): Accidente tras accidente
La cultura de la derrota (XXVIII): Minuto 74
La cultura de la derrota (XXIX): La cuenta atrás
La cultura de la derrota (XXX): Dudas sobre todos