La cultura de la derrota (XXX): Dudas sobre todo

Rémi Garde, en el banquillo de Villa Park | Fotografía: Aston Villa FC

Rémi Garde, en el banquillo de Villa Park | Fotografía: Aston Villa FC

La quinta derrota consecutiva del Aston Villa reflejó la misma impotencia en los jugadores que la cuarta. El Manchester City no dejó respirar en ningún momento a unos villans con los brazos ya caídos, esperando la certificación matemática del descenso como un condenado a muerte espera la hora de subir al cadalso. El Tottenham, en plena pugna por un título de liga que sería histórico, no era el mejor visitante en momentos de zozobra, pero se ha llegado a un punto en el que el rival es lo de menos. Todos disparan contra todos en Birmingham y nadie parece a salvo del escarnio. 

La afición parece resignada a que Randy Lerner no se digne a aparecer por las Midlands y descarga toda su frustración en Tom Fox, de quien se ha revelado su sueldo en los medios británicos, más de un millón de libras que suponen que sea el quinto director ejecutivo mejor pagado de la Premier League, una posición disonante con la que el club ocupa en la clasificación, último sin aspiraciones de llegar a ser otra cosa. Desde que comenzó el año es habitual ver movimientos en el organigrama directivo, con entradas y salidas de todo tipo de perfiles profesionales, pero todos se preguntan si algún día esos movimientos de despachos tendrán algún reflejo sobre el césped, que al fin y al cabo es por lo que los aficionados pagan escrupulosamente su abono temporada tras temporada. 

Si en semanas anteriores la figura de Rémi Garde parecía intocable, esa sensación se ha venido difuminando. Aunque sigue habiendo jugadores que destacan que con él ha habido una mejora en las dinámicas de trabajo y de cara a la afición el francés es el menos culpable de toda la situación que afecta al club, los rumores sobre una salida prematura han comenzado a llegar. Su asistente en el Lyon, Bruno Genesio, asegura que en Francia se le echa de menos. Su rostro hierático no oculta cierta indignación con lo que le ha tocado vivir desde que sustituyera a Tim Sherwood, resignado por tener una plantilla que no sólo no responde, sino que en algunos casos aún añora a su exentrenador. Grealish tenía un protagonismo con Sherwood que se ha desvanecido desde que está Garde, para quien el joven talento villan ha estado sobreprotegido y debe madurar mucho más fuera del césped para llegar a ser algo. Sinclair, que a día de hoy es poco más que un jugador de refresco, también ha salido a la palestra diciendo que con Sherwood habría habido más opciones de salvación. 

Las actuaciones del Aston Villa partido tras partido desmienten la teoría de Sinclair y refuerza la de su actual entrenador, quien ha repetido en varias ocasiones que el equipo tiene un problema de calidad y no de actitud. En cuanto un jugador no está al cien por cien físicamente, el equipo nota muchísimo esa carencia, ya sea por Agbonlahor, Gestede o Richards. Los rivales no son indulgentes cuando detectan un punto débil y les da igual la historia que el Aston Villa tenga detrás; simplemente los arrollan.

El Manchester City llegó a alcanzar niveles obscenos de posesión -hasta un 80 % llegó a lucir en la primera mitad- y el Tottenham siguió por la misma senda, aun teniendo un fútbol menos elaborado que el de los citizens. En esta nueva derrota el hombre más destacado volvió a ser Guzan, que ha recuperado su mejor nivel aunque este hecho no se pueda refrendar estadísticamente. Kane le metió dos, pero fueron más las que el estadounidense frustró a los atacantes spurs.A Hutton y Lescott también hay que reconocerles su esfuerzo, aunque no dejan de ser pequeños destellos en un mar de oscuridad. 

Falta una cita menos para el final de temporada y ahora el único aliciente en la actualidad del Aston Villa será saber si Rémi Garde aguantará hasta el final o tendrá que haber un cuarto ocupante en el banquillo local de Villa Park hasta que baje el telón el próximo mes de mayo. 

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