La cultura de la derrota (XXVII): Accidente tras accidente

Gabriel Agbonlahor, tras chocarse contra un poste | Fotografía: Aston Villa FC

Gabriel Agbonlahor, tras chocarse contra un poste | Fotografía: Aston Villa FC

Han pasado dos semanas sin fútbol para el Aston Villa, y eso no ha ayudado a digerir mejor el golpe que supuso el 0-6 infligido por el Liverpool. Si Agbonlahor está marcado a fuego esta temporada por todo tipo de lesiones, el caso de Lescott es similar, pero en cuanto a enfados con la afición. Después de tener una discusión en el estadio del Wycombe a principios de año, ser abucheado en Villa Park y tener que desmentir rotundamente su presunta salida rumbo a EE. UU., el segundo capitán volvió a convertirse en el blanco de las iras de la afición tras la nefasta tarde del 14 de febrero, la que los rivales del Aston Villa ya conocen como la Masacre de San Valentín. 

Tras el partido, y en plena ebullición de la frustración villan en las redes sociales, apareció un tuit de Lescott en el que aparecía un coche de lujo. Nada más, ni una simple letra acompañando la imagen. Aquella publicación fue entendida como un insulto a los aficionados, que están cansados de ver cómo jugadores con sueldos más que notables -más aún tras el estratosférico contrato televisivo firmado por los clubes de la máxima categoría- no hacen más que romper sus ilusiones, muchas de ellas enraizadas tras años de seguir al equipo por todos los estadios de Inglaterra. El incendio no fue leve, pues dos semanas sin fútbol dieron para comentar por activa y por pasiva el desafortunado tuit. 

Lescott no tardó en aparecer públicamente para desmentir ninguna intención ofensiva con dicho tuit, y lo repitió hasta la saciedad, incluso en el Sunday Times, el periódico más prestigioso de Inglaterra. Según el central, su teléfono móvil no estaba bloqueado y aquella imagen se publicó de forma accidental. Es más, recalcó que el coche ni siquiera era suyo, sino de un compañero que se lo mostró porque pensaba comprarlo. El veredicto entre todos aquellos exjugadores con voz propia dentro del entorno villan parecía claro: entre los jugadores de la actual plantilla que dirige Rémi Garde puede haber muchos jugadores que no estén comprometidos, jueguen sólo por el sueldo o incluso estén buscando ya un nuevo club para la próxima temporada, pero este perfil no parece aplicarse a Lescott, jugador de la ciudad que siente el Aston Villa como cualquier otro aficionado.

Su entrenador comentó personalmente la situación con él y, por lo que dijo en rueda de prensa, también se inclinó por creer la versión del futbolista. Al fin y al cabo, un tuit es muy llamativo de cara al exterior pero influye poco en la dinámica del vestuario, dado que el Aston Villa tiene problemas bastante más importantes que las redes sociales de Joleon Lescott. Garde también quiso proteger a sus jugadores tras el 0-6, y confirmó que no convertiría a Mark Bunn en cabeza de turco por lo sucedido en San Valentín porque en determinadas posiciones necesita estabilidad, al mismo tiempo que descartó la salida inmediata de Brad Guzan. Garde se mostró como un consumado equilibrista en situaciones delicadas como la que tiene en la portería. 

Tras las dos semanas más largas del año por fin llegó el siguiente partido, la primera oportunidad para sacarse la espina. El Aston Villa jugó en el Britannia, campo del Stoke en el que por norma general los grandes de la competición tienen muchos problemas, factor que no debería afectar al Villa dada su situación de paria absoluto en la actualidad de la competición. Tras la sangría defensiva, la premisa principal era la de volver a defender como un equipo mínimamente sólido, y en ello se emplearon duramente los jugadores villans, toda vez que desde la ausencia de Ayew el equipo está ofensivamente yermo, por mucho que Agbonlahor muestre ganas y compromiso.

Sin excesivos agobios, el Stoke esperó su momento y llegó en la segunda parte, cuando Westwood cometió penalti sobre Walters y Arnautovic enfiló la meta de Bunn desde los once metros. No tuvo piedad el extremo austriaco y comenzó a marcar la senda de una nueva derrota del Aston Villa, que volvió a protagonizar la charlotada de la jornada por medio -otra vez- de Bunn, que en un centro cerrado primero dudó y después, al querer rectificar, quedó atrapada su bota en la red de la portería, dejando el camino libre para que Arnautovic cabeceara sobre la línea sin oposición alguna.

Aún quedan escasas raciones de dignidad en el Aston Villa, y cuando la afición desplazada desde Birmingham hasta Stoke-on-Trent comenzaba a burlarse de sus jugadores cantando olés con cada pase exitoso que daban llegó la jugada más elaborada del partido y un gol de Bacuna que maquilló el resultado, aunque no las sensaciones. Al Aston Villa se le está atragantando la recta final del invierno y, de seguir así, del resto de la temporada, mientras ya se espera la próxima metedura de pata, está por ver si en las redes sociales, en la portería o de cara al arco rival. 

Sígueme en Twitter (@Agustin_Galan),  Facebook y Google+

La cultura de la derrota (I): La lista de lo prohibido
La cultura de la derrota (II): Alegría con austeridad
La cultura de la derrota (III): Cuando nadie te ve
La cultura de la derrota (IV): Britannia, territorio Pulis
La cultura de la derrota (V): Construir una identidad
La cultura de la derrota (VI): Un accidente de coche
La cultura de la derrota (VII): La sustitución pendiente
La cultura de la derrota (VIII): Adiós, Dick
La cultura de la derrota (IX): El falso todocampista
La cultura de la derrota (X): Recuerdos de grandeza
La cultura de la derrota (XI): Esperando a Rémi
La cultura de la derrota (XII): Prohibido hablar francés
La cultura de la derrota (XIII): Una temporada sin Amavi
La cultura de la derrota (XIV): La tumba de George Ramsay
La cultura de la derrota (XV): El equipo soñado
La cultura de la derrota (XVI): La vuelta del rebelde
La cultura de la derrota (XVII): Más allá del descenso
La cultura de la derrota (XVIII): La chispa adecuada
La cultura de la derrota (XIX): El sufrimiento de Richards
La cultura de la derrota (XX): Incendios multiplicados
La cultura de la derrota (XXI): Caretas fuera
La cultura de la derrota (XXII): Dos universos
La cultura de la derrota (XXIII): El mejor momento del año
La cultura de la derrota (XXIV): El amargo retorno de Agbonlahor
La cultura de la derrota (XXV): Palabra de veterano
La cultura de la derrota (XXVI): La palabra maldita