La cultura de la derrota (XXVI): La palabra maldita

Rémi Garde, tras la derrota ante el Liverpool | Fotografía: Aston Villa FC

Rémi Garde, tras la derrota ante el Liverpool | Fotografía: Aston Villa FC

Desde que Rémi Garde llegó al banquillo del Aston Villa, el papel de persona optimista y calmada ante toda circunstancia recayó en el técnico francés, mientras que el realismo corría a cuenta del director ejecutivo Tom Fox. En semanas anteriores, Fox comentó que el último en decir la palabra 'Championship' dentro de la institución villan sería el propio Garde, que en las ruedas de prensa, aun siendo consciente de la situación clasificatoria, aún mantenía ese hilo de esperanza en la permanencia de cara al aficionado. 

Sin embargo, en la semana en la que todo parecía ir más tranquilo para los intereses del Aston Villa, con victoria ante el Norwich y la cuarta mejor racha de toda la Premier League en las últimas seis jornadas, ha sido el entrenador el que ha terminado por desmentir a los escasos creyentes en la gesta. Fue en una radio francesa en la que el técnico reconoció que tendría que hablar con la directiva el próximo verano tras el desengaño que ha supuesto el cierre del mercado de fichajes sin una sola incorporación a la plantilla y dijo lo que era inevitable: "Posiblemente estaremos en el Championship". Fue de los últimos en reconocerlo públicamente, como vaticinó Fox, pero eso no hizo más digerible el golpe. 

Los tres puntos ante el Norwich se consiguieron con la portería a cero, lo que oculta que los canaries hicieron sufrir mucho a la defensa del Villa en los minutos finales con un carrusel de ocasiones de gol, todas malogradas. Ante el Liverpool, esa pizca de suerte es más infiel por la calidad del oponente, y así sucedió. Justo cuando en la prensa se ensalzaba la figura de Mark Bunn por sus números y se le empezaba a comparar con otros grandes porteros villans, vivió posiblemente la peor tarde de su carrera profesional a los 31 años. 

Bunn comenzó haciendo la estatua en el cabezazo de Sturridge, alarmantemente solo en el área en un enorme hueco entre Cissokho y Lescott. Pocos minutos después, salió en falso permitiendo que una falta lateral de Milner terminara en sus redes. También protagonizó dos paradas de mérito, pero la imagen de portero solvente que relevó al banquillo al titular de la selección estadounidense se desvaneció en un visto y no visto. A ojos de la afición, Bunn no había sido más que una burbuja, un espejismo similar a la racha positiva que se quebró ante los reds.

Las palabras de Rémi Garde parecieron haber minado la moral de toda su plantilla, desde el portero hasta el delantero, pues a Agbonlahor le sigue persiguiendo la mala suerte y en esta ocasión tuvo que irse antes de tiempo víctima de vértigos. Sin delanteros de garantías para suplirlo -Ayew sigue purgando sus pecados en la grada y Gestede continúa en la enfermería-. Sinclair, jugador más habituado a partir desde la banda, se vio obligado a asumir la responsabilidad ofensiva, pero cuando tuvo una ocasión clara (que estrelló en la escuadra), el marcador ya era de 0-6 tras una sucesión de errores esperpénticos en defensa que permitieron al lateral Clyne recoger un rechace en el área pequeña sin oposición o a Touré cabecear un córner sin ni siquiera saltar. Volvió el peor Aston Villa y lo hizo ante una afición que ha demostrado estar por encima de directivos y jugadores. Muchos de los presentes en las gradas no pudieron aguantar y se fueron a sus casas a rumiar la nueva derrota. 

Los últimos minutos del Aston Villa-Liverpool fueron de lo más intrascendente de la temporada en la Premier League, y sirvió para confrontar dos estados de ánimo en los banquillos. En uno aparecía el semblante serio de Rémi Garde, desengañado en apenas unos meses y planteándose seriamente su futuro en Birmingham; en el otro, Jürgen Klopp, risueño, bromeando con su segundo y disfrutando de la nueva aventura que está viviendo en la Premier League. 

Sígueme en Twitter (@Agustin_Galan),  Facebook y Google+

La cultura de la derrota (I): La lista de lo prohibido
La cultura de la derrota (II): Alegría con austeridad
La cultura de la derrota (III): Cuando nadie te ve
La cultura de la derrota (IV): Britannia, territorio Pulis
La cultura de la derrota (V): Construir una identidad
La cultura de la derrota (VI): Un accidente de coche
La cultura de la derrota (VII): La sustitución pendiente
La cultura de la derrota (VIII): Adiós, Dick
La cultura de la derrota (IX): El falso todocampista
La cultura de la derrota (X): Recuerdos de grandeza
La cultura de la derrota (XI): Esperando a Rémi
La cultura de la derrota (XII): Prohibido hablar francés
La cultura de la derrota (XIII): Una temporada sin Amavi
La cultura de la derrota (XIV): La tumba de George Ramsay
La cultura de la derrota (XV): El equipo soñado
La cultura de la derrota (XVI): La vuelta del rebelde
La cultura de la derrota (XVII): Más allá del descenso
La cultura de la derrota (XVIII): La chispa adecuada
La cultura de la derrota (XIX): El sufrimiento de Richards
La cultura de la derrota (XX): Incendios multiplicados
La cultura de la derrota (XXI): Caretas fuera
La cultura de la derrota (XXII): Dos universos
La cultura de la derrota (XXIII): El mejor momento del año
La cultura de la derrota (XXIV): El amargo retorno de Agbonlahor
La cultura de la derrota: (XXV): Palabra de veterano