La cultura de la derrota (XVIII): Mantener la fe

Aficionado en el King Power Stadium (Fotografía: TV)

Aficionado en el King Power Stadium (Fotografía: TV)

Este sufrido aficionado del Leicester capturó perfectamente el momento del Leicester City después de que el Boxing Day también se le atragantara. Siguen pasando las jornadas y siguen despegándose los rivales directos por la salvación, complicando poco a poco la papeleta a Nigel Pearson y los suyos. Sin embargo, este señor tiene cara de tener paciencia a raudales con el equipo fox. Keep the faith, se puede leer en su pancarta, tan modesta que pasó bastante inadvertida en el partido frente al Tottenham, pero suficiente para ser captada por los realizadores cuando los spurs se habían puesto por delante a los treinta segundos de partido. 

La derrota pasa a ser un estadio por defecto para el Leicester, y posiblemente el 1-2 indique que fue un día más en la oficina, pero en el día de San Esteban, donde tradicionalmente se juega toda una jornada entera sin separación entre días, manteniendo la esencia del fútbol en modo carrusel, se vio la mejor versión del Leicester, la que cabe esperar de alguien que se resiste a su por ahora inevitable futuro. No estaba Cambiasso en el once titular, pero sí Ulloa, que quiso reivindicarse ante la mirada desde la grada de su entrenador. 

El delantero argentino tiene que ser un hombre de fe, al igual que Riyad Mahrez, talentoso extremo derecho que apenas ha brillado simplemente porque juega en el Leicester y no en un club con mayores metas. Entre los dos intentaron revolverse ante un Tottenham funcionarial, previsible y anodino, y al menos consiguieron que la afición se fuera a casa con un buen sabor de boca, un gol a favor y dos disparos al larguero que pudieron haber alterado el guion del 1-2 final. 

Lamentablemente, la realidad es más tozuda que la intención o la fe, y los londinenses saquearon tres puntos gracias a la inspiración de Eriksen, jugador de trazo fino que de cuando en cuando se empeña en salir en los titulares de la jornada a base de goles magistrales. Le tocó sufrirlo al Leicester como bien pudo haber sido el Chelsea o el Manchester City, los genios no distinguen entre aristócratas y plebeyos, y lucen cuando tienen que lucir, o cuando les apetece mejor dicho. Sería injusto que el destello de Eriksen y el buen trabajo de Kane para golpear en momentos clave oscureciera la actuación de los foxes, pero vaya sí lo hizo. 

La Navidad sigue y no da tiempo a regodearse en el dolor propio cuando el rival obliga a hincar la rodilla. Al Leicester le toca levantarse sin sacudirse el polvo e intentar mostrar su mejor cara para intentar sacar por fin un buen resultado. Aficionados como el de la foto inicial bien merecen una alegría navideña.