La cultura de la derrota (XVIII): La chispa adecuada

Jordan Ayew, felicitado por sus compañeros | Fotografía: Aston Villa FC

Jordan Ayew, felicitado por sus compañeros | Fotografía: Aston Villa FC

Poco a poco, a paso de hormiga, parece que el Aston Villa ofrece síntomas de recuperación, o al menos de tener cierto interés en no dar la temporada por finalizada en diciembre. El equipo de Birmingham ha conseguido enhebrar dos jornadas sumando puntos gracias a dos empates, el más reciente ante un West Ham al que se le está escapando la efervescencia de principios de temporada. 

Los de Remi Garde comienzan a dominar gran parte de los partidos con una presencia notable en el área rival. No es la primera vez que el exbético Adrián salva los muebles del West Ham, pero ante el Aston Villa protagonizó una de sus mejores actuaciones, lo que no es poco tratándose del meta de Sevilla. La mala noticia para los villans es que el equipo tiene muy poco a lo que agarrarse, y una de sus vigas maestras, Sánchez, se derrumbó pasada la media hora de partido. 

En el lugar del poderoso centrocampista colombiano entró otro español, Carles Gil, de corte mucho más ofensivo. Sería laudable el atrevimiento de Remi Garde al apostar por un planteamiento más atractivo que el inicial de no ser porque los jugadores más talentosos son habituales del banquillo. Tanto Gil como Adama se ven obligados a revolucionar el partido cuando éste ya está avanzado, y Grealish sigue sin ganarse el perdón general desde su rehabilitación particular en el filial. 

La afición brummie, ya resignada y sin ganas de reclamar nada a nadie, se contentaba con ver cómo Gestede pugnaba por cada balón aéreo -con bastante éxito- con los centrales del West Ham. Aunque el francés aún no acapara titulares en su primer año como villan, su tosca figura encierra un futbolista mucho más aprovechable de lo que parece a primera vista, y en ese empeño de ganarse la confianza definitiva de Remi Garde se encuentra actualmente tras unos buenos años en el Championship con la camiseta del Blackburn. 

Mientras el Aston Villa parecía tener claro su objetivo, los hammers volvieron a recordar que son uno de los rivales más traicioneros de la Premier League, y castigó duramente al colista con un gol en el tiempo añadido de la primera parte. Fue de Cresswell, lateral izquierdo que lleva dos años postulándose como serio candidato al puesto en la selección inglesa, de un potente disparo desde fuera del área que nadie esperaba. Guzan se vio nuevamente recogiendo un balón de sus redes mientras el nombre del meta del Marsella Mandanda suena cada vez con más fuerza como objetivo básico en el mes de enero. 

No hubo apagón generalizado en esta ocasión, y los locales continuaron manteniéndose en pie en la segunda mitad, hasta que Ayew consiguió aprovecharse de la infravalorada tarea de Gestede convirtiendo un penalti que Ogbonna había cometido sobre el 39, arrollado claramente. El ex del Lorient puso el empate en el marcador y en los últimos minutos se sumó Adama a la aventura de la remontada, pero fue en vano ya que el West Ham logró sobrevivir y llevarse un punto de Villa Park. En espera de días mejores, el botín del 1-1 no fue más negativo que la lesión de Sánchez con un partido a la vuelta de la esquina en sólo 48 horas. 

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