La cultura de la derrota (XVII): Más allá del descenso

Jordan Ayew | Fotografía: Aston Villa FC

Jordan Ayew | Fotografía: Aston Villa FC

Lucen seis puntos después de 16 partidos y el calendario se mete ya de lleno en el rally navideño de fútbol en Inglaterra. El panorama para el Aston Villa no es ni mucho menos halagüeño, con el entrenador que inició la temporada ya sin empleo y a la espera de la apertura del mercado invernal, el segundo salvavidas al que se quieren agarrar los equipos en situación límite. Que se hable de la posibilidad de descenso como algo factible en el mes de mayo resulta normal en Birmingham, pero su director ejecutivo, Tom Fox, ha metido en la ecuación una variable con la que no se contaba.

"El Aston Villa no desaparecerá si descendemos", dijo Fox ante los micrófonos. El mal momento deportivo es evidente, pero hablando sobre la viabilidad del club la próxima temporada, el directivo ha puesto a los villans al nivel de instituciones como Coventry, Leeds, QPR, o más recientemente, Portsmouth. Que estas noticias aparezcan vinculadas a clubes españoles, italianos o griegos es más habitual, al igual que sucede con todo lo que tenga que ver con mala gestión económica, pero la realidad es que en Inglaterra, cuna de uno de los productos deportivos mejor presentados y más rentables del mundo, luce más de 50 casos de equipos pertenecientes a la Football League y la Premier League con serios problemas financieros en las dos últimas décadas. Aunque parezca algo exótico encontrarse con un equipo premier en apuros, la del Aston Villa no es ni mucho menos una rareza. 

Sí resulta doloroso desde el punto de vista histórico que el Villa se tenga que ver en la situación de tener que asegurar que el próximo mes de agosto estará compitiendo, bien en la Premier League bien en Championship, más aún teniendo en cuenta que el de Birmingham es uno de los siete equipos que nunca han conocido otra categoría que no sea la superior en el fútbol inglés. Los cuantiosos derechos televisivos que ha conseguido la Premier League recientemente hacen que la diferencia entre la salvación y el descenso sea una cuestión de vida o muerte para el Aston Villa, lo que supone una losa aún más pesada que la de la clasificación para los jugadores que dirige Remi Garde

Lo positivo para el técnico francés es que esta semana le tocó rendir visita a St. James' Park, feudo del Newcastle. Los magpies se han convertido en el equipo más impredecible de la liga, capaces de tumbar a equipos en zona Champions y mostrar su peor versión ante plantillas infinitamente más discretas que la suya. Por esto, los de Steve McClaren no son capaces de despegarse de la zona baja, esclavo del calendario. Después de sacarle los colores al Liverpool y al Tottenham, los magpies recibían en casa a los desahuciados villans, y saltó la sorpresa. No podía ser de otra forma. 

Los rumores de nuevos fichajes comienzan a aparecer en todos los periódicos y los jugadores son conscientes de que su protagonismo puede mermar en poco más de una semana si no comienzan a rendir. Esta amenaza sobre ellos comenzó a notarse contra el Newcastle, con un espíritu un poco más guerrero que en anteriores citas, aunque el juego aún esté bastante lejos de poder ser considerado espectacular. Coloccini puso a los magpies por delante, hundiendo un poco más a los de Remi Garde, pero el Aston Villa por fin demostró orgullo en una segunda mitad que sí fue reconocida como potable por la afición desplazada a Newcastle. El partido se les puso más favorable cuando tenían el marcador en contra y el césped de St. James' Park dejó de drenar agua ante la tromba que caía del cielo.

Con el viento en contra y el césped bien embarrado Jordan Ayew rescató un punto que no ilusiona a nadie. Si esas son las condiciones que el Aston Villa necesita para resucitar y pelear por la permanencia, pocas veces se va a ver más embarrado en la clasificación que ahora. Hasta que llegue el carrusel de fichajes invernales que devuelvan un mínimo de esperanza a los villans, queda un espinoso maratón de fútbol navideño por delante en Birmingham, en el que en las gradas de Villa Park se empezarán a preguntar los aficionados si tras la posibilidad de descenso se esconde además una larga travesía por el desierto de categorías indignas de la historia del club.

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