La cultura de la derrota (XV): El equipo soñado

Joleon Lescott celebra su gol al Southampton | Fotografía: Aston Villa FC

Joleon Lescott celebra su gol al Southampton | Fotografía: Aston Villa FC

Rémi Garde mira al Southampton y le entra una mezcla de envidia y añoranza. Echa de menos los momentos felices que vivió al frente del último gran Lyon, el gran dominador de la Ligue 1 francesa en lo que va de siglo XXI, y siente una profunda envidia al ver la obra que Ronald Koeman está consiguiendo crear en el St. Mary's, un equipo con claras señas de identidad que, poco a poco, se cuela en la zona noble de la Premier League, codeándose con los grandes con una plantilla bastante más discreta en cuanto a nombres -que no en cuanto a fútbol-. El Southampton de Koeman es lo que Rémi Garde quiere emular en Birmingham con un Aston Villa que en temporadas pasadas ocupó precisamente ese lugar en el que están hoy los saints, en la segunda fila del fútbol inglés, pero del que hoy apenas quedan rescoldos. 

La dureza de la derrota contra el Watford hace dudar cada vez más de la posible recuperación del Aston Villa, pero a su entrenador le gusta lo que ve en los entrenamientos, al menos en cuanto a entrega y compromiso. Sí concede que le gustaría disponer de una plantilla un poco más trabajada, en la que no tenga que enseñar conceptos futbolísticos básicos a jugadores como Adama. El veloz extremo español, proveniente de la cantera del Barcelona, encandila a las gradas de Villa Park con su verticalidad, pero a Garde eso no le sirve si no tiene compañeros en los que apoyarse, y en su idea de fútbol prima más el toque que el vértigo. Revisará los partidos del Southampton y se preguntará si Ronald Koeman tiene los mismos inconvenientes en su plantilla. Muy probablemente la respuesta sea negativa. 

De todos los jugadores que se ha encontrado en su primera etapa al frente de un banquillo inglés hay uno que le ha entrado especialmente por los ojos a Rémi Garde. Jordan Ayew ha vivido siempre a la sombra de su padre (Abedi Pelé, leyenda absoluta del fútbol africano) y, en menor medida, de su hermano André, con el que ha compartido plantilla en el Marsella. La última temporada la pasó buscando escribir su propio nombre en las filas del Lorient, y este año busca en la Premier League seguir dando pasos adelante en su carrera. Ayew no quiere ser ni el hijo de Pelé ni el hermano de André, sino simplemente Jordan Ayew, un delantero a tener en cuenta, y en cada partido con la camiseta del Aston Villa se empeña en demostrarlo, peleando con las defensas rivales sin desmayo y ofreciendo siempre lo que el equipo necesita. La delicada situación clasificatoria y el estado de ánimo del vestuario no ayudan a que refrende su trabajo con goles, pero el reconocimiento de Rémi Garde ya lo tiene, siendo el primer jugador al que destaca por encima del resto públicamente. 

Precisamente esa buena comprensión del juego y la buena consideración que de él tiene su técnico lo han convertido en un intocable, y en una alineación con bastantes cambios en defensa y ataque, Ayew ha mantenido su lugar volcado en la banda izquierda, dejando la punta de lanza para Gestede. El ghanés tuvo un duelo muy disputado con el lateral del Southampton Cédric y buscó en todo momento irse al centro y rematar, buscando el gol que tanto se le resiste y siendo lo mejor del Aston Villa en St. Mary's. El resto del equipo volvió a los niveles de mediocridad ya vistos en semanas anteriores, aunque en esta ocasión sí consiguieron adelantarse en el marcador gracias a Lescott en una jugada a balón parado. El envidiado equipo de Ronald Koeman no daba con la tecla para batir al colista. 

Tuvieron que pasar 73 minutos y un recital de ocasiones marradas para que Romeu, que había entrado sólo diez minutos antes, encontrara el camino del gol al superar en el marcaje a Sánchez, uno de los pocos que mantiene un nivel defensivo digno de considerarse aceptable. Visto lo visto, el punto obtenido en St. Mary's, más allá de no reflejar en absoluto las diferencias existentes entre saints y villans, puede considerarse positivo para el Aston Villa. También reapareció Agbonlahor en los últimos minutos del tiempo añadido, pero la forma física del que hace poco más de un lustro era objeto de deseo de los grandes de Europa no permite considerar su retorno como una baza para pelear por la permanencia seriamente.

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