La cultura de la derrota (XIV): Enemigos en casa

Esteban Cambiasso pudo haber cambiado el rumbo del partido. (Fotografía: Twitter Leicester City)

Esteban Cambiasso pudo haber cambiado el rumbo del partido. (Fotografía: Twitter Leicester City)

Cuando el objetivo de toda una temporada se basa en la supervivencia, en arañar un punto que permita respirar una semana más y mirar atentamente las actuaciones de los rivales directos confiando en que no consigan los tres puntos, el modus operandi suele ser el de minimizar errores. Si se tienen que cerrar las puertas de la Premier League, que la cierren terceros antes que uno mismo, piensan muchos entrenadores que trabajan duramente para que sus jugadores cometan el mínimo número de errores posible. En eso consiste la salvación, en ser el equipo que mejor minimiza sus errores y hace todo lo que está en su mano. 

No parece el caso del Leicester, que recibía en el King Power al Liverpool, un rival que aún no se ha definido esta temporada después de pelear por el título hasta el final la temporada pasada. Con una de las defensas más vulnerables del campeonato, la ausencia de Sturridge y Balotelli -infinitamente más relevante la del primero- y después de que el Leicester demostrara frente al QPR que tiene armas con las que competir, no habría sido del todo descabellado un resultado que beneficiara a los foxes. La realidad siguió un camino distinto, y fue el propio Leicester el que cavó su tumba, permaneciendo una jornada más en el 20.º puesto de la clasificación. 

Vardy y Ulloa son los dos puntas del Leicester City. Velocidad, instinto y un comienzo de temporada prometedor han puesto a estos dos delanteros en el radar de todos los defensas de Inglaterra, su peligro es conocido y la concentración para desactivarlos tiene que ser máxima. Exceptuando a Skrtel, los arietes locales llevaron de cabeza a Mignolet, Manquillo, Touré y Johnson. Ulloa, ex del Almería, fue el que consiguió batir a Mignolet, que terminó metiéndose el balón en su propia portería en una jugada que no puede calificarse de desafortunada, ya que si no hubiera peleado el delantero del Leicester por un rechace ni siquiera se hubiera podido producir esta ocasión. 

Antes del 1-0, que enfervoreció a la afición de Leicester, ya habían perdonado los locales. Con toda la portería descubierta, Mignolet envió un balón a la banda contraria que terminó en las botas de Esteban Cambiasso. El argentino, con todo a favor, ni se molestó en controlar para asegurar una mayor posesión. Resultado: balón fuera, ocasión perdonada y gesto contraído de Nigel Pearson. La piedad del Cuchu con su rival hubiera arrastrado a los infiernos a otros entrenadores de corte más pasional, pero esta temporada está con Pearson, que prefiere ver los partidos acomodado en la grada flanqueado con tres asistentes y sus correspondientes macs. Ni un sólo reproche a un error impropio de alguien de la experiencia de Cambiasso

Sobre el césped, lejos de Pearson, la historia continuaba, y el Liverpool consiguió empatar antes del descanso gracias al olfato de Lallana. Aunque esté en bajos momentos, el Liverpool mantiene alma de depredador, más aún contra equipos pequeños, en los que se agarra para que su inicio de temporada parezca un poco menos desastroso. Con una mayor sensatez de Cambiasso, el marcador hubiera reflejado un 2-1. 

Por detrás de Cambiasso, capitaneando la defensa y el equipo al completo, se encuentra Wes Morgan. El poderoso central se ha convertido, tras sus dos últimas actuaciones, en el sumidero por el que se pierden los puntos que podrían tener al Leicester alejado de la comprometida situación actual. En Loftus Road, el capitán le regaló al QPR un gol que fue determinante en su victoria; y ayer, ante los suyos, siguió con su espíritu generoso hacia los rivales. En un intento por despejar un centro desde la izquierda, Morgan puso la pierna pero no la fuerza, convirtiendo un deseado despeje en una asistencia maravillosa para quien quisiera recogerla. Gerrard pasaba por allí; y Gerrard no es Cambiasso. 1-2. 

Lo que marcha mal siempre puede empeorar, y en esas volvió Morgan a acaparar las miradas de los ácidos realizadores de TV ingleses. Lambert buscaba irse por velocidad hacia la portería de Schmeichel y los 93 kilos de musculatura de su marcador lo derribaron. Roja directa, Morgan a vestuarios con cara de póquer y el Leicester con un jugador menos, desventaja de un gol y treinta minutos aún por delante. Pearson seguía en la grada, sin apenas movimientos faciales. Posiblemente la titularidad de Morgan siga siendo indiscutible aún. 

Los caminos hacia Kasper Schmeichel se veían ahora con más claridad por parte de los delanteros del Liverpool. El meta fox, tremendamente alejado de la calidad que su padre Peter mostró en los estadios de Inglaterra en la década de los noventa, había recibido hasta el momento dos disparos a puerta, traducidos en dos goles. Recibiría el tercero después de despejar de forma blanda un disparo desviado previamente por Wasilewski. Henderson tampoco perdonó el rechace. La importancia de un portero que sepa responder llegado el momento es crucial en los equipos de la zona baja. Sin ir más lejos, el Burnley no podría presumir de no estar en el último vagón del tren de la Premier sin la presencia de Heaton

Para entonces, Nigel Pearson ya estaba presente sobre el césped, no sin antes desautorizar desde lo alto de su atalaya el cambio que supuestamente él mismo ordenó. Moore tuvo que ponerse el chándal después de haber calentado, presentarse en la banda y esperar la retirada de su compañero Schlupp. Su técnico se lo pensó mejor y canceló en el último minuto la sustitución, dejando a Schlupp como lateral izquierdo y moviendo a Konchesky al centro de la defensa para que hiciera las funciones de Morgan. Las dudas de Pearson no fueron el único problema, pues el Leicester pudo volver a meterse en el partido, pero Cambiasso disparó sobre su propio compañero en lugar de afinar y aprovechar de una vez un rechace. No fue el día del argentino, como tampoco lo fue de Schmeichel, Morgan y Nigel Pearson. Vardy y Ulloa se desfondaron en vano, esperando que ante el Aston Villa la tarde sea más provechosa para ellos y para el equipo, que sigue varado en el fondo de la tabla.