La cultura de la derrota (XII): Prohibido hablar francés

Amavi puede ganar protagonismo con Rémi Garde (Fotografía: Aston Villa FC)

Amavi puede ganar protagonismo con Rémi Garde (Fotografía: Aston Villa FC)

Rémi Garde ya ha tomado posesión de su cargo como entrenador del Aston Villa y tiene la misión de salvar la temporada de los villans, algo que en las últimas temporadas se ha ido consiguiendo en Birmingham, aunque cada vez con más sufrimiento y menos talento sobre el césped. No hay periodo de gracia para el entrenador francés, que a las primeras de cambio se las tiene que ver con el Manchester City, claro aspirante al título.

Uno de los grandes cambios que se espera en la dinámica del Villa respecto a la era Sherwood es un mayor protagonismo de los jugadores de habla francesa en los onces iniciales. Franceses y cameruneses habían venido ocupando un segundo plano en las últimas semanas, y la barrera idiomática antes existente podría no serlo tanto con la llegada de Garde.

Aunque a la hora de elegir la alineación sí hubo mayor presencia francesa, la idea con la que llega Rémi Garde es que en el vestuario se hable inglés, un idioma que él conoce tras haber sido jugador del Arsenal en el pasado, pero que a jugadores más jóvenes puede habérsele atragantado. Así pues, primera consigna clara: prohibido hablar francés por mucho que la nacionalidad compartida invite a ello.

Amavi, Veretout y Gana fueron los principales beneficiados del cambio de técnico, y desde el banquillo salieron N'Zogbia y Gestede, galos como Garde. Las directrices idiomáticas le importan más bien poco a la afición, que acudió fiel como cada quince días a Villa Park dispuesta a hacer borrón y cuenta nueva, esperando que dentro del túnel haya una luz que termine derivando en una nueva permanencia.

El factor revitalizador del nuevo entrenador se notó en su primer partido en el banquillo, pues el Manchester City no consiguió superar la portería de Guzan. Touré y Wilfried, dúo atacante de Manuel Pellegrini, se vio bastante oscurecido por la buena labor defensiva de los villans, que, eso sí, no consiguieron poner a prueba a Hart en ningún momento. Con una moral un poco más elevada y ningún disparo a puerta, comienza la era Garde en Birmingham, una era en la que se hablará inglés pero en el que el acento francés será inevitable. 

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