La cultura de la derrota (XI): A la espera de Rémi

Era cuestión de tiempo que el Aston Villa ejerciera como colista de la Premier League. Son ya muchos años coqueteando con la zona baja por parte del único equipo de Birmingham presente en la máxima categoría y la tendencia, verano tras verano, invita a una mayor depresión por parte del aficionado. Éste ve cómo sus mejores jugadores se marchan y en su lugar aparece una serie de nombres en los que toca confiar, porque desde la directiva se presume de que la política villan está basada en el método Moneyball, según el cual no se buscan jugadores por su calidad o por el grado de ilusión para el abonado, sino según complementen las cualidades de éstos las necesidades del equipo.

La temporada pasada terminó la etapa de Paul Lambert al frente del banquillo del Aston Villa y para terminar de cerrar la salvación aterrizó Tim Sherwood, que además de conseguir el objetivo guió al equipo hasta la final de la FA Cup en la que cayó rotundamente ante el Arsenal. Sherwood parecía haber satisfecho al propietario, Randy Lerner, y sus directivos, por lo que se ganó el derecho a comenzar la nueva temporada, aunque a la vuelta de la esquina le esperaba el mismo balance final que a Lambert, saliendo también por la puerta de atrás.

La paciencia ha durado diez semanas, y su adiós coincide con la caída al foso de la liga y la eliminación de la Capital One Cup, lo que para un equipo en apuros supone más alivio que decepción, pues no están las cosas para andar diversificando el punto de mira. El adiós de Tim Sherwood ha supuesto un reguero de críticas por parte de afición y leyendas del club a las altas esferas, la solidaridad del resto de entrenadores de la Premier por el poco margen del que disponen hoy para demostrar su valía y la denuncia del reciente destituido de que sólo una de las caras nuevas -la de Lescott- fue petición suya. Para ocupar el trono vacío comenzaron a caer en cascada los nombres de los técnicos disponibles: David Moyes, Brendan Rodgers, Nigel Pearson o Bob Bradley fueron algunos de ellos, aunque el elegido finalmente fue un francés con fama de saber tratar a los jóvenes: Rémi Garde.

Tom Fox, director ejecutivo del Aston Villa, se puso en contacto con Arsène Wenger para pedirle consejo de cara a este nuevo capítulo en Villa Park. Fue el técnico del Arsenal el que les puso sobre la pista de Garde, que había jugado a sus órdenes en el Arsenal y sorprendía a Ian Wright por lo avanzado de sus conocimientos tácticos ya como jugador. Sus tres años en el Lyon sirvieron también de aval para firmarlo, y cuando la noticia se hizo oficial ya se había echado encima una nueva jornada de la Premier League: esperaba el Tottenham en White Hart Lane.

Fue Kevin MacDonald quien ejerció de figura de transición, no sin antes dejar un recado a todos aquellos jugadores que quisieran escuchar: la aptitud no se demuestra puntualmente, sino con persistencia. Lo clamó en la sala de prensa y lo repitió después en el vestuario. De poco sirvió, pues el Aston Villa fue por detrás en el marcador desde el tercer minuto, cuando Guzan tuvo que recoger el primer balón de dentro de su portería. Desde la grada, Garde no tomaba notas, sólo observaba en busca de sensaciones. Si el objetivo era que los jugadores se lucieran frente al que a partir de ahora será su nuevo entrenador, el resultado no pudo ser más desolador, sin apenas pases consecutivos ni jugadas para el recuerdo. Tan sólo Jordan Ayew, desde el banquillo, quiso meterle al partido una revolución más con sus jugadas partiendo de la izquierda hacia el centro. Este arma resultó efectiva sólo para maquillar el resultado, que ya era de 2-0 cuando el ex del Lorient marcó su gol. A pocos segundos del final, el Aston Villa cerró su lunes de transición con el 3-1. Comienza ahora la era Garde, llamado a motivar a una plantilla joven con marcado acento francés. Para la afición será difícil no ver a este nuevo técnico como un nuevo parche hasta que pase el siguiente, siendo muy pocos los que confían en que el olfato de Arsène Wenger les permita respirar una temporada más en la Premier League.

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