La cultura de la derrota (VIII): Adiós, Dick

Dick Advocaat (Sunderland) | Fotografía: Sunderland AFC

Dick Advocaat (Sunderland) | Fotografía: Sunderland AFC

La salida de Dick Advocaat del Sunderland era un secreto a voces prácticamente desde que empezó la temporada, tan sólo faltaba por concretar cuándo se produciría. Le pasó a Paolo di Canio y a Gus Poyet anteriormente, lo que en parte libera de responsabilidad al técnico holandés. El problema del Sunderland es institucional, con una plantilla instalada en la provisionalidad permanente y en busca de revulsivos continuos para ir salvando la cara cada mes de mayo sin ningún tipo de aliciente a largo plazo para una afición que va transformando el sufrimiento en resignación. 

Jermain Defoe volvió a tener nulo protagonismo frente al West Ham, siendo su suplencia la mayor reivindicación que deja Dick Advocaat en su corta estancia en Sunderland. La ausencia del inglés no fue impedimento para que los black cats enamoraran fugazmente a su afición con veinte minutos de ensueño. Combinaciones rápidas, remates constantes y presión en todo el campo dejaban sin resuello a los jugadores de Slaven Bilic, dentro de la ciclotimia que ya es seña de identidad de los londinenses esta temporada. De las gradas llegaban aplausos entre la fascinación y la incredulidad, no podían ser los jugadores que tanto habían decepcionado en los meses anteriores los que estuvieran bailando a su rival de esa manera. Pero sí, eran ellos, demostrando que cuando se acuerdan de ello tienen fútbol en sus botas y saben utilizarlo para generar espectáculo. En el minuto 20, Steven Fletcher y Jeremain Lens ya habían puesto un rotundo 2-0 en el marcador, y pudo ser más amplio si Borini hubiera tenido el objetivo más afinado. 

Los partidos de fútbol tienen la mala costumbre de durar 90 minutos, y aquel efímero disfrute se fue diluyendo poco a poco, como si en el Stadium of Light estuviera prohibido pasarlo bien, sonreír gracias al deporte rey. En el noreste se sufre y se pasa mal, se muerden uñas y se vocifera contra el rival, el árbitro o todo aquel que se ponga como objetivo llevarse de allí la victoria, un objetivo, por otra parte, más que asumible en los últimos tiempos. 

Reaccionó el West Ham, repitió la fórmula destructiva empleada por el Manchester United la semana anterior -gol en el tiempo añadido de la primera parte- y en la segunda dejó que todo fluyera a su favor hasta conseguir el gol del empate. Lens dejó aparcada su versión virtuosa, la que había levantado a la afición con la bella vaselina que supuso el 2-0, y terminó enfilando el vestuario en el minuto 58, expulsado tras una doble amonestación innecesaria. Preguntándose cómo pudo ser posible, en el marcador ya lucía el 2-2, con tiempo suficiente para que los hammers pudieran remontar. 

Los banquillos reflejaban dos mundos contrapuestos. En un lado estaba Slaven Bilic, el visitante, el entrenador debutante en la Premier que quiere agradar y busca tocar las teclas adecuadas para que su equipo consiga resultados, sin parar ni un sólo minuto sentado. En el otro, Dick Advocaat, consciente de que su tiempo allí terminó, dejando pasar el cronómetro mientras a su equipo le faltaban respuestas sobre el césped, eligiendo los momentos en los que levantarse con pesadez, generalmente tras un nuevo error defensivo, mostrando hastío y ganas de que todo terminara de una vez. Quizá recordaba sus duelos en la Eredivisie con Louis van Gaal y cómo hoy él sigue a bordo de un club de élite mientras a él le han dejado los restos de un naufragio sucedido varios años atrás. 

El Sunderland salvó un punto y de paso abandonó el último puesto de la clasificación, que vuelve a ser para un Newcastle vapuleado por el Manchester City. Dio igual, como aquellos veinte minutos de fantasía que se perderán en la memoria del aficionado black cat. Un día después se hizo oficial que Dick Advocaat dejaba de ser el entrenador del Sunderland. En su lugar llegará otro técnico que tendrá la misma misión que Di Canio, Poyet o el propio Advocaat: salvar al club del descenso. Quizá eso también dé igual y el sustituto de Advocaat siga los pasos de sus tres antecesores, terminando despedido en el inicio de la 2016/17. Por ahora, el que dice adiós es Dick.

 

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