La cultura de la derrota (VII): La sustitución pendiente

Dick Advocaat (Sunderland) | Fotografía: Sunderland AFC

Dick Advocaat (Sunderland) | Fotografía: Sunderland AFC

El Newcastle y el Sunderland han entrado en un perverso juego en el que se van turnando el puesto de colista de la Premier League por un único gol de diferencia, y esta semana tenía que pasar por taquilla precisamente el equipo dirigido por Dick Advocaat, que sigue sin ilusionar a nadie y despierta cada día menos expectativas. Si además de la mala dinámica lo que toca en la agenda es visitar el estadio de un resucitado Manchester United, la semana se presenta más previsible que las derrotas del Newcastle a los ojos de su propio técnico. 

Dick Advocaat y Louis van Gaal se conocen de sobra, han disputado mil batallas el uno contra el otro y a nivel internacional son dos de los entrenadores holandeses más reconocidos en el exterior hasta que Frank de Boer y Philip Cocu tengan a bien salir de la comodidad de Ámsterdam y Eindhoven. La principal diferencia a día de hoy entre Advocaat y Van Gaal es el proyecto que dirigen, uno desde lo alto de la Premier League y otro desde lo más bajo, con la posibilidad de renuncia y/o dimisión permanentemente en el entorno de Advocaat

Tras unas primeras jornadas de constantes llegadas de última hora y poca compenetración, una de las escasas buenas noticias era el compromiso de Defoe. El internacional inglés, lejos de sus mejores días, sí muestra ganas de echarse el equipo a la espalda y liderar a un grupo de jugadores que en su gran mayoría se ven de paso por el Stadium of Light. Eso sí, el liderazgo tenía que ser a la manera de Defoe, desde el puesto de delantero centro. Advocaat pareció ceder y en un primer momento lo situó allí, pero el resquemor por haber hecho público Defoe su deseo unido al buen acoplamiento al grupo que tuvo Borini en su retorno al Sunderland le sirvieron la venganza en bandeja de plata al técnico holandés, que relegó al veterano al banquillo. Aquellas declaraciones de Dick Advocaat aclarando que el único líder del vestuario era él encerraban más verdad de lo que pareció en un primer momento.

Con el balón en juego, el partido transcurrió por los márgenes esperados, si acaso con un punto extra de crueldad al recibir el Sunderland los dos primeros goles ya cumplido el tiempo en la primera mitad y en el inicio de la segunda. Fueron dos instantes fatídicos que echaron por tierra todo el trabajo de destrucción que iba encaminado a soñar con un 0-0 que diera un mínimo de moral a una afición desprovista de cualquier ilusión. Memphis y Rooney se encargaron de hurgar en las debilidades de la defensa black cat y evitar cualquier sorpresa. 

Para intentar mantener vivo el partido, Dick Advocaat quiso dar entrada a Fletcher tras el descanso, devolviendo curiosamente a Borini, aquél por el que apostó como punta de lanza, a la banda izquierda. No dio resultado el movimiento táctico y ya enfilada la recta final apareció en escena Sebastian Larsson, jugador importante en los últimos años pero relegado a un tercer plano en lo que va de curso. Ni Fletcher ni Larsson hicieron temblar al United, de nuevo cómodo en su papel de grande de Inglaterra, mientras Louis van Gaal hacía su propia lectura del partido a escasos metros de Advocaat

Mata puso un tercer clavo al ataúd del Sunderland para terminar de sentenciar el partido con un rotundo 3-0 y el final del partido envió a los aficionados que se habían desplazado hasta Mánchester de nuevo a los autobuses para rumiar otra derrota de vuelta al norte del país.  Sólo había un detalle que hacía romper la rutina de la caída del Sunderland en Old Trafford, en la ficha técnica aparecían únicamente dos de las tres sustituciones a las que Dick Advocaat tenía derecho durante el partido. Defoe no sólo no jugó ni un minuto, sino que su entrenador había preferido dejar una bala sin gastar yendo por detrás en el marcador antes que dar entrada a una de sus teóricas estrellas. A día de hoy resulta difícil pensar en un escenario con Dick Advocaat finalizando la temporada con los black cats, pero mientras siga siendo el entrenador, el líder seguirá siendo él. 

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