La cultura de la derrota (IV): Batalla de mínimos

Michael Duff, lamentándose tras un lance del partido (Fotografía: Twitter Burnley FC)

Michael Duff, lamentándose tras un lance del partido (Fotografía: Twitter Burnley FC)

Crystal Palace y Burnley. 19.º contra 20.º de la Premier League en Selhurst Park. La clasificación, poco a poco, ya va situando a cada equipo en la zona por la que deberá luchar, una zona que quedará delimitada definitivamente cuando llegue la Navidad. Mientras tanto, los 'clarets' han demostrado que el ser nuevos en la Premier League les está pesando más que a sus otros dos compañeros de ascenso (el Leicester es 12.º y el QPR 16.º), y pudo haber sido peor de no haber tenido que visitar el pasado fin de semana Selhurst Park, el campo de un Crystal Palace al que aún le cuesta asumir la realidad de haber perdido a Tony Pulis, el mejor entrenador de la temporada pasada en Inglaterra. 

El Burnley es un equipo de pocos recursos, simple en su propuesta y uno de los principales candidatos al descenso en el mes de mayo. El equipo de Sean Dyche sólo había sido capaz de sumar un punto en sus tres anteriores partidos, mismo bagaje que presenta el Crystal Palace, pero considerar iguales a ambos equipos sería un error. El Palace, a pesar de no tener en el banquillo ya al creador del milagro que lo dejó en la undécima plaza en la 2013/14, tiene una plantilla con experiencia en la Premier League, conocedora de los rivales y las situaciones que se van a encontrar en el camino. Y tiene Selhurst Park. La afición de los eagles es la más entregada de la competición, un valor intangible que termina teniendo su reflejo en la clasificación (o lo tendrá cuando el equipo termine de amoldarse al recién llegado Neil Warnock).

Con este panorama, los dos colistas de la Premier se cruzaron precisamente en Selhurst Park, en un engañoso día en el sur de Londres, en el que el sol peleaba con las nubes otoñales que tiñen de gris Inglaterra. El Burnley llegaba con la intención de sacar algo positivo de casa de su rival, y puso sobre el césped al extremo escocés Kris Boyd, extremo que no terminaba de encontrar su lugar en el Hull y buscaba minutos en un equipo con menos competencia. De poco le sirvió, pues en los primeros minutos el Crystal Palace metió en su campo al Burnley de la mano de Jason Puncheon, dueño y señor de la banda derecha. Que era un partido sin glamour lo escenificó la camiseta del propio Puncheon, con varias letras de la serigrafía cerca de desprenderse de su espalda, lo que hacía que a veces fuera Pncheon o Punceon el que rematara. 

El peligro rondaba siempre la portería de Heaton, hasta que el Burnley se dio cuenta de que sí tenía armas para plantar cara, y estas respondían a los nombres de Ings y Arfield. El segundo fue el que tuvo el honor de marcar el primer gol de los clarets en esta Premier League, y lo hizo nada menos que ante Courtois. Ings, mediapunta guerrillero, cayó pronto en el campo de batalla. A los cuarenta minutos, su presión a la defensa rival ya le había supuesto una amarilla y una lesión, lo que dejó al limitado equipo de Sean Dyche con un nuevo handicap (Sordell, su sustituto, no aportó ni la mitad en los cincuenta minutos restantes). Arfield sí consiguió inquietar algo más al Palace, pero se encontró con Speroni, portero sin apenas impacto mediático pero más solvente que muchos de los que buscan entrar en Europa League o Champions. 

Pasaron los minutos en Selhurst Park dejando en evidencia que el Zaha que brilló una vez vestido de rojo y azul parece haberse traspapelado en algún lugar entre Londres y Manchester tras su infructuosa etapa como red devil. El Burnley tampoco aportaba mucho, con Jutkiewicz como paradigma del delantero tanque sin gol (siempre me he preguntado por qué terminan siendo titulares). Se llegaba al último cuarto de hora y el nerviosismo empezó a aflorar en el Crystal Palace. Cuando cada punto es una victoria, duele más perderlo en casa en los últimos minutos que fuera de ella. Así, el jugador con más oficio de Neil Warnock, el australiano Mile Jedinak, sufrió un cortocircuito extraño en él. Una sucesión de faltas sin apenas descanso lo llevaron a ser amonestado y a cometer el penalti inocente de la semana, a falta de sólo cinco minutos para el final. Tomó la responsabilidad Arfield, el hombre gol del Burnley, y se encontró con la respuesta de Speroni, enloqueciendo aún más a la afición del sur de Londres. Los clarets tuvieron en la mano tres puntos, pero en su descarnada lucha por la supervivencia se contentaron con uno, mientras Selhurst Park se rendía a su portero argentino, una vez más héroe. 

Dos puntos lucen ahora en el haber de estos dos equipos. Intentando optimizar su plantilla de mínimos, Sean Dyche ve cómo este resultado le ha dado crédito momentáneamente, pues hay dos equipos que, teniendo también dos puntos, lo han hecho peor defensivamente que su equipo. Crystal Palace, Burnley, West Brom y Newcastle son los peores equipos del campeonato, y entre todos ellos lucen más los descalabros del Newcastle, que ya se ha llevado nueve goles en cuatro partidos. Serán los magpies los próximos en pasar por aquí, y lo harán frente al Hull, uno de los equipos más atractivos e interesantes de la zona media de la clasificación.