La cultura de la derrota (III): Cuando nadie te ve

Jack Rodwell (Sunderland) y Gylfi Sigurdsson [Fotografía: Sunderland AFC]

Jack Rodwell (Sunderland) y Gylfi Sigurdsson [Fotografía: Sunderland AFC]

El Sunderland ha ido perdiendo protagonismo en el fútbol inglés en los últimos años. La temporada pasada, cuando se cumplía su octava temporada consecutiva en la Premier League, apareció una estadística reveladora: el partido de los black cats era el que más veces aparecía en los resúmenes televisivos en el último lugar cada jornada. Tan sólo los derbis frente al Newcastle llamaban algo la atención del aficionado neutral, mientras el impacto mediático se reducía más y más hasta el punto de que el Sunderland sólo era recordado cuando el calendario indicaba la inminencia de un partido contra el equipo de cada uno.

La vigente temporada no ha cambiado mucho el panorama en torno al Stadium of Light, si acaso lo ha empeorado. La afición reclama al presidente fichajes ilusionantes (M'Vila o Lens son los que enarbolan esa bandera por el momento) y el entrenador tiene que afrontar ya campanas de destitución inminente en la tercera jornada después de caer con estrépito ante Leicester y Norwich, lejos de la consideración de titanes de la liga. 

Después de que el excentral del Sunderland Michael Gray lamentara públicamente que estaba viviendo los momentos más bajos dentro de la bajeza a la que el Sunderland había acostumbrado a todo el personal, la visita del Swansea parecía ser la guinda al desastre encabezado por Dick Advocaat, que además tenía al icono Defoe quejándose ante quien quisiera escucharlo de que no jugaba en su sitio. Un panorama idílico para los entrenadores en paro que buscan su oportunidad en el primer banquillo que quede vacante. 

Advocaat mandó callar a Michael Gray y a Defoe con la tranquilidad de quien ya pinta canas en este mundo y nada le pilla por sorpresa. Al primero le dijo que cuando él era jugador y se había tenido que despedir a 90 empleados del Sunderland porque la situación era mucho peor que la actual, era Gray el que llegaba en Ferrari a la ciudad deportiva, reflejando su escala de valores; mientras que a Defoe lo despachó con un "el entrenador soy yo". Sí pidió refuerzos en la recta final del mercado, pero los principales fuegos parecían controlados en las horas previas a la visita del Swansea. 

Los noventa minutos en el Stadium of Light fueron cosa de Jermain -Defoe- y Jeremain -Lens-, que fueron los grandes artífices del primer punto del casillero del Sunderland esta temporada. A los de Garry Monk el empate les corta un poco las alas, pero la situación de los galeses está a años luz de la de los black cats

En espera de que los resultados mejoren, los fichajes lleguen y la afición apacigüe sus ánimos, Dick Advocaat seguirá siendo por ahora el entrenador, manejando los tiempos de un equipo que ha vuelto a ser protagonista en Inglaterra, aunque en esta ocasión por ser el último clasificado. Con un punto no se arregla ningún descosido, pero por lo menos le ha pasado la patata caliente a otro, concretamente a Tony Pulis y su West Brom, que también desean que termine un mes de agosto que se está atragantando a más de uno en la Premier League. 

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