La cultura de la derrota (II). ¿Qué hago yo aquí?

El Newcastle ofreció uno de los partidos más áridos de la Premier League. Fotografía: Newcastle United.

El Newcastle ofreció uno de los partidos más áridos de la Premier League. Fotografía: Newcastle United.

Ni por plantilla, ni por presupuesto ni por percepciones. El Newcastle no es uno de esos equipos que la afición esperaría ver como colista de la Premier League, pero las primeras jornadas suelen ser traicioneras y permiten coyunturas como esta. Los magpies tuvieron la mala fortuna de cruzarse en su debut con el vigente campeón, el Manchester City, y su sequía ante la portería contraria lo dejó en lo más bajo de la clasificación, que no entiende de estrellas, sino de puntos. 

El equipo de Alan Pardew, con algunos refuerzos de postín -Rivière o Cabella prometen dar alegrías a St. James' Park-, es uno de los que más ha atraído la atención mediática durante el verano de fichajes y engañosos partidos de pretemporada, buscando recuperar el rumbo que se perdió cuando en el último mercado de invierno, el transatlántico conocido como PSG decidió que necesitaba en su proyecto a Yohan Cabaye. Sin el centrocampista francés, el Newcastle perdió el norte, el fútbol y, de no haber obtenido crédito suficiente en la primera mitad del curso, hubiera podido perder algo más. Tanta derrota dejó al descubierto la inexistencia de un Plan B, algo que se ha intentado maquillar con las nuevas caras, entre las que también se encuentran los holandeses Janmaat y Siem de Jong y el español Ayoze, brillante en el Tenerife la temporada pasada. 

Después de la derrota ante los citizens, llegaba el turno del Aston Villa. Ofensivamente, el equipo de Birmingham no encierra la quintaesencia del fútbol, pero en defensa sí que suponen un hueso bastante duro de roer. Cabella en banda derecha, Gouffran en la izquierda y Sissoko como enlace de Rivière, punta de lanza del Newcastle; esta fue la apuesta de Alan Pardew para marcar su primer gol de la temporada, una apuesta que terminó frustrada ante Brad Guzan, portero estadounidense capaz de desquiciar a cualquier delantera cuando tiene el día inspirado. En un partido ideal, contraponiendo simplemente el potencial de ambas plantillas, los magpies hubieran sido los vencedores, pero la realidad suele transcurrir por calles perpendiculares a los deseos; y en la práctica resulta que Colback, fichado para el centro del campo, jugador lleno de sacrificio y actitud, no es Cabaye. Tampoco lo es Anita, quien de tan polivalente termina por ser indefinible. Así pasaron los minutos, con muy pocas oportunidades -tampoco Krul fue exigido- y ni un solo gol que subiera al marcador para adecentar el electrónico de Villa Park, limitado únicamente al lento correr de los segundos. 

Cabella está llamado a liderar a un Newcastle que sigue teniendo mucho aroma francés a pesar de la marcha de Debuchy, pero lo liderará en escenarios más favorables que el de Birmingham, en el que ni la situación ni el rival invitaban al lucimiento. En los últimos minutos, un aguacero en pleno mes de agosto supuso la invitación definitiva a poner fin a un suplicio en el que nadie, aparte de Guzan, pareció disfrutar realmente. El Newcastle no se llevó un botín brillante que hiciera honor a su condición de urracas, pero el triste punto sacado de West Midlands le sirve para abandonar la innoble condición de último clasificado. Con una 17ª posición, fuera de los lugares calientes de la clasificación, quizás Alan Pardew pueda mostrar una imagen de su equipo más acorde con las expectativas creadas. 

Al último lugar vuelve el QPR, que salió vapuleado de White Hart Lane por el Tottenham (4-0). El equipo de Harry Redknapp va a tener que esmerarse mucho para que no se repitan errores anteriores, errores que terminaron con una larguísima convivencia con una zona de descenso de la que no pudo escapar en la 2012/13. El Sunderland evaluará el proyecto de los hoops, un equipo que también conoce de sobra la sensación de despertarse con la amenaza de la Championship bien presente.