El precio de Mangala

Mangala busca aprovechar la ausencia de Vincent Kompany (Fotografía: Manchester City)

Mangala busca aprovechar la ausencia de Vincent Kompany (Fotografía: Manchester City)

En el fútbol actual hay un factor capaz de desvirtuar por completo la valoración de un jugador. El precio que se paga por un futbolista, mucho más que la edad o su historial de lesiones, puede suponer de antemano que un fichaje sea un fracaso o un éxito antes incluso de que éste debute. En el caso de Eliaquim Mangala, el precio es algo que juega claramente en su contra, ya que procede del club que vende a precios más altos en toda Europa (Oporto) y ha llegado a uno de los que menos problemas tiene en tirar de chequera (Manchester City). 

El pasado verano se cerró el traspaso del prometedor central francés, que llegó a la Premier League por cuarenta millones de euros. Sus temporadas anteriores defendiendo la camiseta de los dragões dejaron muy buenos informes en los cuerpos de ojeadores de los grandes clubes de Europa. Su contundencia o su juventud eran dos de las cualidades por las que se juzgaba a Mangala, virtudes que han quedado en un segundo plano. Desde el momento en el que puso su firma en el contrato que lo vinculaba al Manchester City, la primera vara de medir sus actuaciones pasaron a ser los cuarenta millones de euros desembolsados por él. 

Según la web especializada en fútbol y finanzas Transfermarkt, el valor actual de mercado que tiene Mangala es de treinta millones, habiendo alcanzado su pico máximo el pasado mes de octubre, cuando alcanzó una cotización de 35 millones de euros, cifras inferiores al traspaso real. Mientras jugaba para el Oporto y comenzaba a labrarse un nombre en el mundo del fútbol nadie reparaba en los 6,5 millones que había desembolsado Nuno Pinto da Costa para fichar a aquella promesa del Standard belga, aunque ese precio también se situaba por encima del valor de mercado que tenía en aquel momento, que era sólo de cinco millones. En torno a esas cantidades, el riesgo de la inversión se considera asumible y el propio futbolista no siente esa losa mediática sobre él, lo que aprovechó para potenciar su fútbol y destacar hasta el punto de captar la atención de los titanes del continente. 

Esta exigencia extra que se autoimpone el Manchester City a base de dispendios verano tras verano hace que la temporada firmada por el equipo entrenado por Manuel Pellegrini sea considerada un fracaso, sin ningún éxito en las distintas competiciones coperas ni una disputa seria del título con el Chelsea. Aunque ser segundo pueda ser considerado un éxito para la mayoría de equipos, para el City supone una crisis importante, y muy pocos jugadores se salvan de la quema. El balance de la temporada se resume en que en la 2013/14 se conquistó la Premier League y este curso no, simple y reduccionista, pero real. En el desglose individual, Mangala es uno de los que peor parados sale. De no haber mediado cuarenta millones de euros, se apuntaría que el francés está viviendo un periodo de adaptación aprendiendo a la sombra de veteranos ilustres como Martín Demichelis o Vincent Kompany, pero no es el caso, por lo que el listón está mucho más alto para él que para sus compañeros de generación franceses.

 Consciente de todo ello, Mangala sabe que aunque la Premier League sea propiedad del Chelsea y que sólo quede en disputa el honor por ser segundo y evitar el playoff de acceso a la Champions League, él tiene aún tarea por hacer. La lesión de Kompany le abrió las puertas de la titularidad junto a Demichelis, y reconoció que el enfrentamiento con Harry Kane -incluido en el Equipo del Año de la PFA- estaba marcado como una de las fechas decisivas del año. 

La visita a White Hart Lane terminó con victoria sky blue gracias a la velocidad al contragolpe de David Silva y el Kun Agüero, mientras que en la portería contraria Kane no pudo superar a Joe Hart a lo largo de los noventa minutos. No fue tampoco el partido soñado por Mangala, que tuvo que ser socorrido en varias ocasiones por sus compañeros para no sufrir en defensa, e incluso Manuel Pellegrini tuvo que meter más cemento en la línea defensiva con la entrada de Dedryck Boyata en los minutos finales para asegurar el 0-1. A Mangala aún le queda terreno por delante para justificar su pertenencia al Manchester City, pero tendrá que ser en otros partidos y sin el prestigio extra que le hubiera dado un marcaje más espectacular al delantero de moda en Inglaterra