EE.UU. hace camino al andar

Gyasi Zardes, rendimiento inmediato (Fotografia: US Soccer)

Gyasi Zardes, rendimiento inmediato (Fotografia: US Soccer)

EE.UU. no se está tomando la Copa Oro a broma. De haberlo hecho, ya hubiera sumado como mínimo una derrota ante Honduras o Haití. El objetivo de los de Jürgen Klinsmann no puede ser otro que el de llegar a la Copa Confederaciones de Rusia, lo que supondría mantener la hegemonía regional sobre México y reforzar más aún la evidencia de que sí, que desde que llegó el alemán la selección está dando pasos adelante respecto a épocas pasadas. 

El motivo de las discretas victorias ante Honduras y Haití no está relacionado con una posible falta de calidad de las barras y estrellas, sino en el aumento de la competitividad que se está viviendo en la zona de la CONCACAF. Honduras se ha puesto en manos del colombiano Jorge Pinto, el seleccionador que hizo historia con Costa Rica llevándola a cuartos de final de un Mundial, y Haití se ha tomado el fútbol en serio. Los amistosos de años pasados ante potencias mundiales  (España, Italia) pudieron ser percibidos como actos de beneficencia en Europa, pero los haitianos están asentando las bases para dejar de ser una cenicienta de la CONCACAF. A día de hoy, Haití es la séptima mejor selección de la región, y el objetivo del Hexagonal final que decidirá quiénes van a Rusia ha dejado de ser una utopía. 

La incomodidad de estos rivales era bien conocida por Jürgen Klinsmann, que ha sacrificado pegada por eficacia. Aunque su espíritu experimentador sigue presente -lleva 13 líneas defensivas diferentes en los últimos 15 partidos-, la premisa está clara: cumplir etapas para solventar la fase de grupos sin mayores problemas. El liderazgo sobre el terreno de juego de Bradley y Dempsey -liberado de las responsabilidades de ser capitán para recuperar su mejor versión goleadora- articula a un equipo en el que se aprecia solvencia (Gonzalez, Diskerud, Zusi, Altidore) y una pequeña ventana optimista de cara al futuro encarnada en el descaro de Zardes.

Las estadísticas de EE.UU. frente a Haití no fueron positivas -los caribeños pusieron a prueba más veces a Guzan que los norteamericanos a Placide-, pero el 1-0 da tranquilidad y, sobre todo, el primer puesto del retorcido Grupo A que completa Panamá. El primer mensaje psicológico a México ya está enviado: el vigente campeón va a defender su trono sin ostentaciones.