La cultura de la derrota (I): Cómo someter al campeón

Robert Snodgrass celebra su gol | Fotografía: Hull City

Robert Snodgrass celebra su gol | Fotografía: Hull City

El Hull City aterrizó en la Premier League 2016/17 después de ser el último de los tres clubes de Championship en confirmar su presencia en la máxima categoría. Después de la alegría obtenida en Wembley, donde dejó un año más en segunda al Sheffield Wednesday, los tigers esperaban con ilusión el nuevo curso, pero a la vuelta del verano su situación resultaba preocupantemente parecida a la que terminó con el Aston Villa fuera de la Premier League hace apenas tres meses.

El Hull afrontó su primera jornada con un entrenador interino -Mike Phelan- que no duda en postularse como opción definitiva mientras técnicos como Chris Coleman o Roberto Martínez rechazan ir a Kingston-upon-Hull. También lo hace con una plantilla cogida con pinzas, aunque en este caso no es por desidia de los jugadores, sino por lesiones y falta de refuerzos; y también hay rumores de compra por parte de un consorcio chino. Con un panorama de improvisación que no invitaba al optimismo, el Hull se presentó con sus únicas galas -13 jugadores de la primera plantilla disponibles y un puñado de jóvenes- ante la afición en el KCOM, que reforzaba aún más el paralelismo con el Villa al tener también organizada una protesta pública contra los actuales dueños del club y el inmovilismo imperante. 

No parecía el mejor momento para recibir al campeón de la anterior temporada, un Leicester que afrontará un año bastante hostil en el que el resto de equipos quieren apartarlo del trono. Nadie se ve inferior a ellos, pero los foxes se han ganado lucir durante los próximos meses el emblema dorado de la Premier League en la manga. Es probable, eso sí, que no esperaran una oposición tan correosa para abrir boca como la que le ofreció el Hull. 

Mike Phelan no pierde oportunidad de lucir su currículum como asistente de Sir Alex Ferguson en el Manchester United para reclamar una oportunidad en el Hull, pero además de sus reivindicaciones públicas también tuvo un as en la manga para afrontar la primera jornada. La falta de efectivos en su plantilla obligó al provisional técnico tiger a no rotar en exceso a los jugadores durante la pretemporada, lo que hizo que algunos jugadores llegaran al debut oficial con más de 600 minutos en las piernas. No es habitual ver a los equipos en su tono físico ideal a mediados de agosto, pero los del Hull sí estaban cerca de su mejor versión, llegando incluso a no agotar ni una sola sustitución. Ésta fue una de las claves que hizo que el Leicester se atragantara en su primer día en la oficina como campeón. 

La plantilla del Hull, a diferencia de la del Aston Villa, sí parece remar en pos de un objetivo común. Por ello, a pesar de las opciones para abandonar el barco, el uruguayo Abel parece lo suficientemente profesional y comprometido para ser la mejor baza ofensiva de los tigers. En una chilena al alimón con Diomandé tras un rebote fue el que inauguró la tabla de goleadores de la Premier League 2016/17, presentando en sociedad al nuevo Hull, que en realidad es bastante parecido al que descendió hace dos temporadas pero con más experiencia a sus espaldas. 

El gol llegó justo antes del descanso, y pareció que había tocado el orgullo del Leicester cuando Gray forzó un penalti nada más empezar la segunda mitad. Mahrez, bombardeado con ofertas durante el verano, no falló desde los once metros y empezó a dejar atrás los murmullos de una pretemporada floja, pero la reacción de los chicos de Claudio Ranieri se quedó en ese fogonazo. El Hull supo hacer que el partido no fluyera ni luciera, y aprovechó un error de Schmeichel al poner en juego un balón hacia la banda izquierda para montar un veloz ataque que terminó con el 2-1 en el marcador. Robert Snodgrass firmó el gol de la victoria y llevó de nuevo la ilusión y los cánticos a la grada del KCOM, que para ese momento ya se había olvidado que en el minuto 19 y cuatro segundos (la fundación del club se produjo en 1904), la afición le había sacado tarjeta roja a la directiva presidida por Assem Allam.

Es probable que el Hull sufra a medida que el resto de equipos vayan poniéndose a tono, sobre todo si los fichajes se siguen resistiendo, y en Kingston-upon-Hull la gente es consciente de que la temporada se hará larga, pesada y dolorosa por momentos, pero el ambiente de improvisación en el que se mueve el club será más llevadero con los primeros tres puntos del año. Abel y Snodgrass le regalaron un tiempo precioso a la entidad para terminar de amoldarse a su nuevo espacio en la élite.