Compañero Orive

"Chulo, ¿qué tal? A ver si nos toca pronto comentar juntos esta temporada". Fue la última vez que nos estrechamos la mano, tú saliendo y yo entrando en la nueva redacción de Eurosport durante una noche de MLS. Nos tocaba el día 9, cuando en la parrilla semanal aparecían nuestros nombres para hacer un DC United-New York City, pero fue tarde. Comenzaste a decirnos adiós el domingo, pero la noticia nos llegó el lunes. Fue un golpe brutal para Eurosport y Radio Marca, igual de duro en Madrid que en Murcia, tus dos hogares profesionales, aunque siempre tenías un ojo puesto en Vitoria para ver los partidos del Baskonia. La primera semana de mayo fue una pesadilla absoluta, más aún para Fernando Ruiz, que recibía puñetazo tras puñetazo con cada noticia que recibía sobre tu evolución y sufría cuando nos tenía que trasladar esas mismas noticias al resto de la plantilla mientras se desvanecía cada mínima esperanza de volver a compartir redacción contigo. 

A nivel profesional los hechos hablan por sí mismos. Fuiste un periodista respetado y querido por compañeros, espectadores y oyentes. No lo escuchaste, pero mientras te despedías de nosotros el estadio de La Condomina cantaba tu nombre mandándote toda su fuerza y en el Palacio de los Deportes de Murcia se te tenía muy presente. Los lunes al gol son menos lunes sin ti, la actualidad de los equipos murcianos pierde a un referente y a la MLS, en su segundo año de andadura en Eurosport, ya le falta una de sus voces claves. 

A nivel personal no podré agradecerte nunca lo importante que fue tu figura en mis primeros pasos como comentarista de televisión. Cuando se está empezando, la confianza es un valor primordial para ir cogiendo empaque y minutos de experiencia, y tú me la dabas incondicionalmente. Aquellas madrugadas futboleras funcionaban. Llegabas a la redacción con un libro en la mano y una lata de Coca-Cola en la otra y empezábamos a desgranar juntos el partido que teníamos por comentar. Me bautizaste como Galán de Noche en aquellas retransmisiones de los Timbers que compartíamos y los noventa minutos se pasaban volando, independientemente del espectáculo que hubiera sobre el césped. Al terminar, muchas veces te quedabas en el pequeño sofá de Miguel Yuste, donde era imposible que cupieran tus casi dos metros de altura, mientras esperabas a que abriera el metro a las seis. 

"Este Nagbe podría jugar perfectamente en un equipo como el Granada", me decías a micrófono cerrado, y en las últimas semanas me llamabas para preguntar qué perfil de jugador o entrenador español encajaría allí. Fueron charlas futbolísticas que tenían aún capítulos pendientes, igual que nos quedará siempre un partido juntos en cabina por comentar, ya en la nueva redacción. Te empezaste a despedir un domingo y te marchaste otro domingo, cuando todos tus compañeros de profesión estaban centrados en la competición deportiva, donde algunos compañeros de Eurosport, entre ellos Ruiz, que te consideraba su hermano, están sufriendo aún más distanciados de nosotros el mismo dolor que hoy se vive en Madrid y Murcia. Como tú decías, nos queda seguir dando la barba, porque los chulos no se rinden. Hasta siempre, Javier. Galán de Noche siempre te recordará.