Año veinte (II): Campeón y subcampeón

Alexis Sánchez y Kasper Schmeichel | Fotografía: Arsenal

Alexis Sánchez y Kasper Schmeichel | Fotografía: Arsenal

Aunque parezca lo contrario, la segunda jornada de la Premier League deparó un duelo entre los vigentes campeón y subcampeón de la competición. Leicester y Arsenal fueron primero y segundo, respectivamente, de una liga que ha quedado ya sepultada en el olvido, atragantado el fútbol en un mar de competiciones internacionales veraniegas y un mercado de fichajes monstruoso al que nadie parece capaz de ponerle riendas. De los foxes nadie espera nada esta temporada, así como tampoco del Arsenal, cuyo brillo e interés no alcanza el de las grandes estrellas del firmamento que se han dado cita este año en Inglaterra.

Lo irónico de que la competición comience a mediados de agosto, con varias semanas de mercado -y la rumorología que conlleva por delante-, es que la competición pasa a un segundo plano. El aficionado celebra antes un fichaje ilusionante que un gol, y si el equipo no ficha lo suficiente como para aparecer cada día en las portadas nacionales, es que algo se está haciendo mal. El afán de gastar oscurece todo lo demás, incluido el fútbol, y en ese sentido el partido entre Leicester y Arsenal es uno más, una cita diríase molesta entre cifras, cláusulas, cesiones y representantes comportándose como brokers bursátiles por media Europa. 

La incomodidad de la fecha pasó factura al espectáculo, dando cierta razón a quien prefiere prestar atención a otros aspectos antes que lo que ocurre sobre el césped. Ramsey se lesionó en la primera semana y los internacionales que llegaron a las últimas rondas de la EURO todavía llegan con falta de entrenamientos y aroma a playa en el pelo. No obstante, algunos hicieron acto de presencia en el King Power. Koscielny, dadas las urgencias defensivas del Arsenal, se puso el brazalete de capitán mientras Özil y Giroud miraban el partido desde la banda, y en el Leicester Vardy ya está a pleno rendimiento, una mínima ventaja después de que a Inglaterra la despidiera de la EURO Islandia. 

Así, con los engranajes aún un punto oxidados y ausencias notables, campeón y subcampeón procedieron a medir sus fuerzas, aunque el duelo quedó lejos de los dos envites que se vivieron el año pasado, cuando el Arsenal goleó por 2-5 en el King Power y arañó una sufrida victoria por 2-1 en el Emirates, en uno de los grandes partidos de la Premier League 2015/16. La intensidad estaba a años luz y aunque el Arsenal quiso llevar la iniciativa se encontró contra un inspirado Schmeichel en la meta del Leicester. 

Vardy, pretendido por los gunners, tampoco tuvo una de sus tardes de inspiración, y fue bien anulado por Koscielny -terminó con molestias- y Holding, titular por segundo partido consecutivo. El empate a nada dejó con una mueca de desencanto a los presentes en el estadio, aficionados y jugadores. Un 0-0 con el calor veraniego aún presente no estimula en exceso, y llega a dar la razón a los admiradores de las negociaciones furtivas y declaraciones de familiares de jugadores. El mercado volvió a tomar protagonismo nada más señalar el árbitro el final del partido y Arsène Wenger tendrá otra semana en la que justificar por qué no se lanza a fichar con alegría en lugar de por qué eligió a Alexis como delantero centro, un debate probablemente más interesante pero aparcado por lo menos hasta septiembre.