Italia'90 (I): La velocidad de Caniggia

 Portada de 'El Mundo Deportivo' del 9 de junio de 1990

Portada de 'El Mundo Deportivo' del 9 de junio de 1990

Es hora de ir saldando cuentas pendientes con los Mundiales de fútbol, y con este proyecto comienzo a hacerlo viendo todos los Mundiales desde que estoy en este planeta, comenzando como se puede apreciar por la imagen que da inicio a esta entrada con el Mundial de Italia'90. 

Lo que me ha llegado de este Mundial son vagas referencias, siempre ha tenido más presencia en los medios de comunicación el siguiente, el de EE. UU.'94, gracias en gran parte a la nariz sangrante de Luis Enrique en el partido frente a Italia. Esto me permite acercarme a este Mundial con una mente abierta y bastantes pocos prejuicios, lo que se agradeció durante el partido que dio inicio al torneo entre Camerún y Argentina. 

Del Camerún noventero se habla mucho de Roger Milla, y en aquella Argentina estaba Diego Maradona en activo y aterrizaba en Italia como vigente campeona del mundo. El Pelusa no tuvo su mejor partido y fue cosido a patadas por los defensas cameruneses, que se turnaban inteligentes a la hora de probar la resistencia de sus tobillos. Para terminar de situar al lector, aún se permitía la cesión al portero, por lo que el ritmo de un partido en el que hubiera un equipo africano podría convertirse en algo exasperante. Por fortuna, aún se hacían sólo dos sustituciones por partido; una cosa compensaba la otra. 

La primera mitad terminó 0-0, sin fuegos de artificio ni nada que se le pareciera en el Giuseppe Meazza. Carlos Bilardo optó por poner una defensa de tres centrales que no funcionó y en el descanso quitó del mapa a Óscar Ruggeri para dar entrada a Claudio Caniggia. El Mundial comenzó ahí. El Pájaro, siempre más intenso a nivel de selecciones que a nivel de clubes, empezó a volar por la banda derecha con una velocidad supersónica. Los cameruneses, además de pegar a Maradona, tenían que intentar detener a aquel melenudo sin frenos que por entonces jugaba en el Atalanta. 

Argentina, a falta de fútbol, sobrevivía en el partido esperando que las fuerzas flaquearan en sus rivales, que se quedaron con uno menos por un empujón de Kana-Biyik a Caniggia. A pesar de que tenía más control, la vigente campeona apenas puso a prueba a Thomas Nkono, portero del Espanyol. El jarro de agua fría llegó poco después, con un globo sin dueño en el área que terminó rematando con un salto tan sorprendente como poco ortodoxo François Omam-Biyik, uno de los villanos históricos en la historia del fútbol argentino. Sin Ruggeri, su central más duro sobre el césped, el camerunés ganó el salto mientras Pumpido estaba adelantado, llevando el inevitable 0-1 al marcador del coliseo milanés. 

Roger Milla comenzó aquel partido como suplente y entró únicamente en los últimos diez minutos para ayudar a mantener el resultado favorable y buscar un contraataque que rematara a Argentina. La Albiceleste siguió intentándolo y a falta de pocos minutos se vio una patada criminal de Benjamin Massing a Caniggia que forma parte de la galería de los horrores de los Mundiales, una estampa más de un duelo inaugural que dejó algunas imágenes icónicas para el recuerdo. El salto de Omam-Biyik, las carreras de Caniggia, la caza y captura de la defensa camerunesa a Maradona o el lamento de Bilardo -"es lo peor que me ha pasado desde que estoy en el fútbol"- dieron por inaugurado Italia'90. Bienvenidos a Mis Mundiales